Puede que no lo notes todos los días, pero gran parte de la historia que ves en museos, zonas arqueológicas y monumentos de México existe gracias a una institución clave: el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), creado el 3 de febrero de 1939.
El INAH nació durante el gobierno de Lázaro Cárdenas del Río, con una misión clara: investigar, proteger y difundir el patrimonio histórico y cultural del país, desde pirámides prehispánicas hasta edificios coloniales, códices, lenguas originarias y fósiles.
Uno de sus primeros grandes pasos fue incorporar el Castillo de Chapultepec al patrimonio nacional, para convertirlo en sede del Museo Nacional de Historia, un espacio que hoy sigue siendo uno de los más visitados del país.
¿Por qué el INAH sigue siendo importante hoy?
A casi 87 años de su fundación, el instituto resguarda cifras que impresionan:
- Más de 110 mil monumentos históricos construidos entre los siglos XVI y XIX.
- 53 mil zonas arqueológicas registradas, aunque especialistas calculan que podrían existir hasta 200 mil sitios con vestigios en todo México.
- Una red de 162 museos distribuidos en todo el territorio nacional.
Detrás de este trabajo hay más de 800 especialistas en arqueología, historia, antropología, restauración, lingüística y conservación del patrimonio, quienes se encargan de investigar, restaurar y proteger piezas que forman parte de la identidad del país.
Más allá de museos y ruinas
El INAH no solo cuida pirámides o edificios antiguos. También impulsa la difusión cultural a través de publicaciones, materiales educativos digitales y recorridos virtuales, que permiten conocer museos y zonas arqueológicas desde cualquier lugar.
Además, su estructura –integrada por una Secretaría Técnica, siete coordinaciones nacionales y 31 centros regionales– permite que la protección del patrimonio no se concentre solo en las grandes ciudades, sino en comunidades de todo el país.
Un guardián de la memoria colectiva
En un México donde la historia convive con lo digital y las nuevas generaciones, el INAH sigue siendo un guardián de la memoria, asegurando que el pasado no se pierda y que las futuras generaciones sepan de dónde vienen.
Porque conocer la historia no es mirar atrás: es entender quiénes somos hoy.




