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Puebla se queda sin titular de Turismo a cinco meses del Tianguis Turístico

La salida de Carla López-Malo abre interrogantes sobre la continuidad de la promoción turística y la preparación de Puebla para recibir el principal encuentro de negocios del sector en México

Carla López-Malo Villalón, secretaria de Desarrollo Turístico del estado de Puebla. Foto: Especial
Carla López-Malo Villalón, secretaria de Desarrollo Turístico del estado de Puebla

Puebla se prepara para recibir a miles de profesionales del turismo, compradores nacionales e internacionales y representantes de medios de comunicación. Sin embargo, a cuatro meses de que arranque el Tianguis Turístico México 2027, el estado enfrenta un cambio en la titularidad de la Secretaría de Desarrollo Turístico que obliga a preguntarnos algo más que quién ocupará la silla: ¿qué tan preparada está la dependencia para afrontar uno de los compromisos más importantes de su historia reciente?

De acuerdo con la columna Homenaje al Mole y despedida de Carla López-Malo, publicada por El Popular, la funcionaria dejará el cargo la próxima semana, después de aproximadamente un año y tres meses al frente de la dependencia. La noticia se dio a conocer durante una comida organizada por el Gobierno estatal el pasado 6 de octubre, en la que también se promovió el encuentro turístico que tendrá como sede a Puebla. 

No me enfocaré en el hecho de que una vez más Morena y Alejandro Armenta demostraron su favoritismo haciendo el anuncio exclusivo de la salida de doña Carlita López-Malo ante ciertos medios, como lo mencionan en dicha columna: “ante un selecto grupo de 8 columnistas”, que de selecto tienen los colmillos y la edad, supongo. Pero bueno, que luego no se queje el señor gobernador de que los medios solo hablan de lo que les conviene, si él también hace lo mismo: habla con quién le conviene.

Un cambio de titular en el peor momento

Que una funcionaria deje su puesto no tendría por qué representar una crisis. Las administraciones tienen relevos y los proyectos públicos deben contar con mecanismos para continuar más allá de una persona. Pero una cosa es que exista una transición ordenada y otra muy distinta es que el cambio ocurra cuando el calendario comienza a apretar y las expectativas sobre el destino son cada vez mayores.

El Tianguis Turístico se celebrará del 9 al 12 de marzo de 2027 en el Centro Expositor de Puebla. El Gobierno estatal ha proyectado una derrama económica superior a los mil 380 millones de pesos, una ocupación hotelera mayor al 90% y la asistencia de más de 8 mil personas. Son cifras ambiciosas, pero también proyecciones que deberán contrastarse con los resultados reales.

La pregunta, entonces, es inevitable: ¿la dependencia tiene una hoja de ruta suficientemente consolidada para que el relevo no afecte la organización, los acuerdos con el sector privado, la promoción nacional e internacional y la atención a los compradores que visitarán el estado?

Decir que todo está listo no sustituye la obligación de explicar qué se ha avanzado, qué falta y quién responderá por cada tarea.

Promocionar no es solamente anunciar

Durante la gestión de López-Malo también quedaron pendientes preguntas sobre la eficacia de la promoción turística. La apertura de nuevas rutas aéreas, por ejemplo, se presentó como una oportunidad para fortalecer la conectividad de Puebla. Sin embargo, en agosto se anunció la cancelación de las rutas a Ixtapa, San Luis Potosí y León a partir del día 29, debido a que no alcanzaron la demanda esperada, mientras se plantearon nuevas conexiones para sustituirlas.

El episodio dejó una lección que no debería ignorarse: abrir una ruta no garantiza su permanencia. Hace falta conectar a las aerolíneas con una estrategia de promoción en los mercados de origen, incentivar los viajes en ambos sentidos y construir motivos concretos para que los visitantes lleguen a Puebla. La conectividad no se sostiene únicamente con anuncios inaugurales.

La misma lógica debe aplicarse al Tianguis Turístico. No basta con preparar un recinto, organizar encuentros de negocios y esperar que la presencia de compradores se traduzca automáticamente en beneficios para los destinos poblanos. Hay que lograr que hoteles, restaurantes, guías, transportistas, artesanos, cocineras tradicionales y pequeñas empresas turísticas participen y obtengan oportunidades comerciales que permanezcan después del evento.

Yo, abiertamente, optaría por organizar fam trips masivos a diferentes rutas de Puebla: de turismo comunitario como Zapotitlán Salinas con sus salineras y a unos pasos de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán, Cuetzalan y su día de trueque y las comunidades de mujeres artesanas, o qué tal las rutas mezcaleras en Tecali de Herrera, San Diego La Mesa y otra docena de municipios; con cocineras tradicionales en destinos como Tochimilco, donde existen figuras nombradas tesoros vivos por su cocina, tradición y sazón; o Teziutlán, dónde también podrán realizar ecoturismo en un ambiente boscoso y con neblina, así como Tlatlauquitepec y Zacatlán. O si de historia se trata, tenemos la pirámide más grande del mundo en cuanto a su base en Cholula. Rutas hay cientos, solo basta querer invertir presupuesto para llevar a los delegados de varios estados a qué descubran esa Puebla que no se vive quedándose en la capital. También habrá que invertir en buenos organizadores que puedan sobrellevar todas esas rutas al mismo tiempo y tengan que relacionarse con provedores, turoperadores, empresarios hoteleros y restauranteros.

Porque sí, la gente viene a hospedarse por el evento y eso generará una derrama económica, pero generar conexiones y crear memorias de lugares hermosos dependerá de cuánto puedan conocer aquellos que vienen a visitarnos.

El presupuesto también debe dar resultados

Otro punto que merece seguimiento es el presupuesto de la Secretaría. De acuerdo con el Ejercicio del Presupuesto de Egresos Administrativo que hemos revisado, la dependencia tenía asignados 456 millones 593 mil 759 pesos para 2026, pero entre enero y junio registró reducciones acumuladas por 59 millones 851 mil 508 pesos, equivalentes al 13.11% del presupuesto aprobado.

La cifra abre dos preguntas que no deberían quedar pendientes con la salida de su titular: ¿por qué se redujeron esos recursos y qué efectos tuvieron los ajustes sobre la promoción y los proyectos turísticos? Y, sobre todo, ¿qué resultados concretos puede presentar la dependencia para justificar el dinero que sí ejerció?

La rendición de cuentas no tendría que terminar con la renuncia de una funcionaria. Al contrario, el cambio de administración debería ser una oportunidad para transparentar los contratos, los gastos de promoción, los viajes oficiales y los indicadores utilizados para evaluar el desempeño de la Secretaría.

No se trata de cuestionar cada peso invertido en turismo, sino de exigir que la inversión tenga objetivos claros, mecanismos de evaluación y beneficios identificables para el sector.

¿Faltó experiencia o faltó estrategia?

La salida de López-Malo también invita a revisar la preparación con la que llegó al cargo y los resultados de su gestión. ¿Contaba la dependencia con una estrategia de promoción de largo plazo, capaz de sostenerse independientemente de quién encabezara la Secretaría? ¿Se evaluaron oportunamente los resultados de las campañas y de las nuevas rutas? ¿Se construyeron mecanismos de coordinación con el sector turístico para garantizar que los anuncios se convirtieran en visitantes y consumo?

No hay elementos suficientes para afirmar que su renuncia obedezca a una falta de experiencia. Tampoco sería justo confundir una salida posiblemente relacionada con aspiraciones políticas con una prueba automática de incapacidad. Pero sí es válido preguntar si la experiencia y la planeación con las que se asumió el cargo fueron suficientes para las exigencias que tenía por delante.

El Tianguis Turístico no puede convertirse en una operación de última hora ni depender de la confianza en que todo quedó “planchado”, como aseveró ante “el selecto grupo de periodistas”. Necesita responsables identificables, metas verificables y continuidad institucional.

Puebla tiene una oportunidad extraordinaria para mostrar su gastronomía, su patrimonio, sus Pueblos Mágicos y la diversidad de sus experiencias. El reto no consiste únicamente en recibir visitantes durante cuatro días, sino en convertir esa exposición en relaciones comerciales, nuevas visitas y beneficios duraderos.

La próxima persona al frente de la Secretaría heredará una oportunidad, pero también una obligación: demostrar que la promoción turística del estado es una estrategia con rumbo, no una sucesión de anuncios que cambian con quien ocupa el cargo.

Porque el Tianguis Turístico durará cuatro días. El resultado de lo que Puebla haga con esa oportunidad debería durar mucho más.