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Las consultas, RUTA y el transporte público en Puebla

Resulta una verdadera estupidez someter a una consulta popular los temas torales en materia de gobernabilidad, seguridad, desarrollo y crecimiento económico del estado, o incluso del país entero.

Me parece todo un riesgo que asuntos como la modernización del transporte -en el caso de Puebla- se pretendan tomar tan a la ligera como lo quieren los regidores de Morena en el cabildo del Ayuntamiento de Puebla.

El tema de Ruta, sus tres líneas y la modernización del transporte público en el municipio más grande de la entidad son un asunto verdaderamente para el debate.

Particularmente porque en la administración pública todo mundo ve el tema del transporte desde dos perspectivas: como todo un negocio redondo y como un jugoso botín político.

Digan lo que digan, los gobiernos estatales, municipales, el Congreso del Estado y los diputados que han desfilado por las distintas administraciones han visto el tema del transporte sólo como un vil y burdo negocio.

Sería una locura o un disparate que se someta la modernización de este sector a una consulta en la que ni siquiera participaría toda la gente, o al menos un número considerable de personas que permitieran darle certeza a un ejercicio ciudadano como el que se pretende.

Lo que los ciudadanos de a pie quieren es que sus autoridades den resultados y no pierdan el tiempo en la organización de consultas, encuestas, sondeos y/o cuestionarios que sólo abonan a la duda, a la incertidumbre, a la suspicacia de toda una sociedad.

A los políticos que están en el poder la gente los eligió para gobernar con profesionalismo, con inteligencia, con razón y con sentido.

Y no para estar preguntando cómo hacer las cosas.

Nadie elige a un gobierno que pretende culpar a los propios ciudadanos de sus acciones, como tal parece que sucederá en el ámbito nacional.

Si los temas, las decisiones y las acciones las va a tomar el pueblo entonces para qué carajo queremos a los políticos, sean del partido o extracción política que sean.

Y si los poblanos somos los que decidiremos asuntos tan importantes como la modernización o no del transporte público entonces que nos pregunten todo y no sólo lo que les conviene.

Porque entonces deberíamos tener consultas para la concesión del agua, para la concesión del alumbrado, para la recolección de basura, para operar el rastro municipal, para decidir el salario de los diputados locales, de los regidores, de los policías, de los agentes de tránsito, en fin.

El transporte en Puebla es un caos, ciertamente, pero provocado por la opacidad de las administraciones pasadas que prefirieron hacerse patos, dejar pasar el tema, lavarse las manos como Pilatos y no meterse en problemas tocando asuntos tan delicados como la evolución del transporte público.

Acabo de estar en Guanajuato, y en León, su capital, existe una línea de transporte muy similar a RUTA, llamada Optibús, el cual opera desde 2003.

En la CDMX también existe una línea de transporte similar a la de León, Guanajuato, y a la de RUTA en Puebla.

En Estados Unidos y en Europa existen países, estados y ciudades que también tienen un sistema de transporte parecido al de todos estos estados.

La modernidad y las necesidades de una ciudad cada vez más grande obligan a crear estrategias para tratar de atender a una población también cada vez más grande y con necesidad de moverse.

Por eso el tema de movilidad está tan de moda.

En todo el estado el servicio de transporte público, históricamente, ha ido de mal a peor.

Los transportistas hicieron caso omiso al llamado y a las demandas de la gente para modernizar sus flotillas de vehículos, para mejorar sus unidades, para capacitar a sus conductores y cuando llegó RUTA entendieron porque.

La modernización del transporte es más bien una necesidad que el gobierno tiene la obligación de cumplir y hacer cumplir con los concesionarios.

Los políticos y los gobiernos tienen el deber más bien de garantizar el orden vial, el buen funcionamiento del sistema de transporte que se adopte, de que exista cobertura y el suficiente número de unidades para atender las demandas de la gente.

Los poblanos debemos aceptar dar el salto sin miedo a la modernidad.

Ya no podemos tener un servicio de transporte deficiente, viejo, peligroso, que cobra vidas y que da una pésima imagen a nuestra bella ciudad.

En lo personal estoy a favor de RUTA pero en contra de que las concesiones al transporte se otorguen, se operen y se regulen de forma opaca, oscura y a espaldas de los ciudadanos.

Sobre todo porque la imagen de una ciudad patrimonio cultural de la humanidad debe cuidarse a detalle, pensando en seguir su línea y en preservar su imagen, combinada con lo antiguo y lo moderno; pensando en la gente y en sus necesidades, en evitar los negocios abusivos y en operar de la forma más efectiva posible.

El cancelar RUTA sería tirar a la basura millones de pesos tan sólo por una guerra política personal absurda.

En twitter: @poncharelazo