Hay voces que se escuchan… y hay voces que se quedan a vivir en uno. Y luego están esas pocas –poquísimas– que, además de quedarse, te cuentan su historia sin filtros. Así fue este reencuentro con Filippa Giordano: una conversación que comenzó como entrevista… y terminó como confesión.
“Gracias, querido, el placer es mío aquí para pasar un rato juntos platicando y contestando todas tus dudas”, me dice apenas arrancamos, con esa cercanía que rompe cualquier formalidad. Y es que Filippa no llega… se instala.
No es casualidad que México sea un punto central en su historia. Lo dice sin titubeos, sin cálculo, con emoción real: “yo le debo mucho al público mexicano porque de verdad ha hecho la diferencia en mi vida… no solo profesional, sino personal”.
“El regresar a México… me ha llevado a conocer a mi esposo, a conocer una bellísima familia… realmente extendí mi familia y finalmente mis hijos ya llevan sangre mitad italiana mitad mexicana.
”A México le debo una evolución importante… pero lo más valioso es toda la riqueza que han aportado a mi cultura… los valores, las tradiciones… ya siento que es mía”.
Filippa nació en la ópera. Pero eligió no quedarse ahí.
—¿Cómo pasas de la música clásica al fenómeno que eres hoy?
La respuesta es casi una declaración de principios: “yo sí quiero cantar, pero no quiero ser una soprano más… lo que yo quiero es llegar a una gente que no busca la ópera”.
Y en esa inquietud nació un género: “empecé con lo que fue el crossover… combinar ese estilo vocal con un gran repertorio… y se creó este género que es el ópera pop hace como 26 años”. No siguió el camino. Lo reinventó.
—¿Qué te ha enseñado el público latino, especialmente el mexicano?
Aquí, Filippa sonríe… se nota incluso en la voz: “le he aprendido esa alegría, esa gana de reír, de vivir relajado, de ser cálido, amigable”.
“Si pasa algo en el escenario… yo le comparto todo a mi público, bromeo con ellos… sé que van a disfrutar cómo yo tome las cosas.
”Ustedes son muy bromistas… la manera en que toman la muerte… cómo hacen estas calaveritas… todo se convierte en celebración, en sonrisa”.
En tiempos donde la exposición lo es todo, Filippa nada contra corriente.
—¿Cuál ha sido el reto más grande de mantenerte vigente?
—Las redes sociales… es algo que en todo momento tienes que utilizar de forma distinta.
Yo no soy mucho de celular… me gusta vivir el momento… hasta las fotos se me olvida hacerlas.
Me gusta compartir cosas valiosas… pero todo momento, todo momento… no soy tan abundante como esa época nos lo exige.
En un mundo de inmediatez, ella apuesta por la presencia.
Hoy, Filippa revive a Marilyn Monroe desde una nueva mirada. No como copia… como reinterpretación.
—¿Qué representa Marilyn para ti?
—Una época muy dorada… una mujer sensual, elegante, no vulgar… eso es lo que me gustaría presentar a las jóvenes de hoy –agrega–. Creo que hace falta que la mujer juegue un poquito más su papel… que le dé al hombre la oportunidad de imaginar más.
Y sobre su versión de I Wanna Be Loved By You: “quise interpretarla en italiano… con una actitud más traviesa… es muy divertida, es atemporal”.
—¿Cómo haces que un clásico conecte con nuevas generaciones?
—Yo nunca me propongo una estrategia de conquista… simplemente hago lo que en ese momento me inspira.
A veces no se dan cuenta que es un cover… lo descubren, lo aman… y después regresan al original.
—¿De dónde nace esa carga emocional en tu voz?
Silencio breve… y luego: “mucho sufrimiento desde niña… una familia muy bonita, pero compleja”.
“Ese sufrimiento… fue alimento para mi interpretación… para esa historia que contar”.
En tiempos de tecnología, lanza una reflexión contundente: “la Inteligencia Artificial puede imitar la voz… pero no la historia que hay detrás… y eso es lo que emociona”.
—¿Qué papel juega tu formación clásica hoy?
—Es fundamental… como un bailarín que necesita el ballet… aunque no baile ballet siempre.
Si tienes bases clásicas… tienes resistencia, técnica… puedes durar más”.
—¿Qué le dirías a quienes quieren abrirse camino en la música?
—La receta siempre será la misma… ser auténtico, único, no copiar a nadie.
Cuando haces algo tuyo… es donde la gente se fija en ti, porque no eres una copia.
—¿Con qué sueño sigues trabajando hoy?
Aquí ya no habla la artista… habla la mujer: “educar a mis hijos de la mejor manera… no fallar con ellos”.
Se detiene… reflexiona… y se abre: “mi carrera la dejé un poco en segundo lugar… para dedicarme a ellos”.
Y cierra con una de las frases más poderosas de toda la conversación: “quiero que amen el arte… no la fama ni el dinero… que no midan su valor en likes”.
Filippa Giordano no solo canta. Filippa Giordano revela.
Y en este confesionario nos recordó algo esencial:
Que la técnica se aprende… pero la verdad se vive.
Que el éxito se construye… pero el sentido se elige.
Y que, al final, la ovación más importante… no viene del público, sino del alma.
La columna de esta semana ha terminado pueden ir en paz.
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