De zavalistas y delegados incapaces (el mentado Santi)
Con la novedad de que el gobierno federal y el PRI poblano están de plácemes; están estrenando delegados en Puebla surgidos luego de la negociación pactada entre su candidata a la minigubernatura, Blanca Alcalá Ruiz (BAR), y el ex diputado federal Javier López Zavala.
La abanderada tricolor, evidentemente, no pudo más y se vio obligada a ceder a los chantajes, a la presión de sus correligionarios y a la ambición de algunos de sus enemigos dentro de su propio partido, quienes la condicionaron.
A Blanca, al menos Zavala, la convino a exigir espacios púbicos en el gobierno federal para sus subordinados a cambio de apoyarla y levantarle la mano como abanderada.
Le exigió, además, cargos públicos de primer nivel en caso de ganar la próxima elección y la minigubernatura, por lo que si sale triunfante el próximo 5 de junio Zavala llevaría mano en algunas secretarías, direcciones y demás dependencias.
Vaya sometimiento.
En general, Blanca Alcalá y el PRI nacional regalaron delegaciones a diestra y siniestra para lograr que el PRI aparentase ser un partido unido, sólido y de un solo proyecto.
A ello corresponden los últimos cambios ordenados y ejecutados en las delegaciones federales de Puebla.
Por ello el arribo de Enrique Doger Guerrero a la delegación del IMSS, quien parece el único delegado capaz, en sustitución de Rodolfo Reyes Coria, por ejemplo, quien, por cierto, a ver si no se mete en problemas por algún detalle que pudiera encontrar el ex edil y ex rector al revisar las cuentas de su administración.
Hay que recordar que Enrique Doger y el famoso “Rolo” no terminaron muy bien durante el trienio como edil del también ex diputado federal, donde trabajaron juntos.
Algo pasó que ambos rompieron su relación y amistad de muchos años.
Se dice que el problema fue el dinero, aunque nadie sabe a ciencia cierta qué fue lo que pasó. Eso sí, de que se odiaron a muerte por un momento todo mundo lo dice.
Empero, continuando con el tema de los delegados federales en Puebla habrá que estar atentos al actuar de algunos de ellos, quienes arrastran una larga cola de corrupción y escándalos públicos de toda índole.
Lo extraño de todo esto es que Blanca Alcalá, la candidata del PRI, se haya arriesgado y prestado a colocar nuevamente en el poder a personajes de gris estirpe, de la talla, por ejemplo, de Santiago Bárcena Álvarez, el mentado “Santi”.
Éste ilustre personaje que ha chupado la ubre pública por el simple hecho de ser el junior subordinado de Javier López Zavala, quien le permitió, se dice, hacer negocios millonarios al amparo de sus jefes políticos como el góber precioso, Mario Marín Torres, ahora resulta que ya es el flamante delegado de la Secretaría de Relaciones Exteriores en Puebla.
¿Qué tal?
De ese tamaño son los nuevos priistas poblanos. ¿O los viejos?, ¿o los blanquistas?, ya no se sabe.
Dijera Kamel: “pero ¡qué asquerosidad es esto, eh!”
¿Cómo es posible que el nuevo PRI de Blanca Alcalá se haya atrevido aceptar e impulsar la designación como delegado de alguien que ha sido aviador y vividor del erario toda su vida?
De alguien que sólo ha sido un lastre para Puebla y para el PRI por haber formado parte del sexenio marinista.
De alguien que únicamente se ha dedicado a vivir de los placeres y las mieles del poder.
De alguien que defendió al llamado “matavalets”, Humberto Alan Ibarra Meza, quien asesinó a sangre fría y a balazos a un joven en la Isla de Angelópolis.
¿Ese es el nuevo PRI?
¿Son esos los nuevos funcionarios federales de Puebla?
Lo único que están ocasionando los nombramientos de los nuevos delegados es darle más y más armas a sus contrarios, a los enemigos del PRI, quienes están tomando nota, rascando y poniendo a la mano el negro pasado de los protegidos del nuevo PRI poblano.
Zavala sí que sabe negociar.
Tiene a su partido, el PSI, en la alianza que abandera a Tony Gali, encabezada por el PAN, y al mismo tiempo está apoyando al PRI y a BAR.
Es claro el objetivo del impulsor del proyecto Z: quiere ganar-ganar.
Ahora Zavala tiene a uno de sus subordinados en Relaciones Exteriores, por lo que vuelve a demostrar su habilidad para salirse con la suya.
Porque Javier, hay que decirlo, no es ningún tonto pues desde que inició el sexenio peñista tiene metida a su gente en muchas dependencias federales locales.
Un ejemplo de esto se dio al inicio del sexenio en la delegación del Issste en Puebla, donde encajó a José Álvaro Parra Salazar, al mentado Santi y a cuanto familiar y pariente pudo incrustar en la nómina.
A Parra Salazar lo colocó como delegado, al Santi como aviador y al resto como empleados.
Las oficinas del Issste en Puebla, ubicadas en la 3 Poniente, número 1906, de la Colonia Amor, eran toda una sucursal zavalista hasta que llegó Luis Antonio Godina Herrera, ahora vocal ejecutivo del Fovissste, como titular del organismo.
Godina llegó al Issste y entonces barrió con todo el zavalismo y sus aviadores.
Por lo pronto, sólo basta ver y revisar el Twitter del mentado Santi, el nuevo delegado en Puebla, para descubrir su triste nivel como funcionario federal y servidor público, como persona; su mínima capacidad para expresarse reflexionar sobre política.
En Twitter: @poncharelazo


