Crimen organizado y paz en Puebla
Muy valientes resultan las declaraciones del gobernador del estado Tony Gali, quien ayer reconoció que en el estado opera la célula delictiva conocida como “Los Rojos”, proveniente del estado de Guerrero.
Y digo valientes porque no es fácil aceptar que el estado, el territorio poblano, prácticamente está en disputa por tres carteles, los cuales han dejado como saldo un baño de sangre en la entidad.
La ordeña de ductos de Pemex, mejor conocida como huachicol, el trasiego de droga y los asaltos a trenes y carreteras son las principales actividades ilícitas que están siendo disputadas por los bandos de tres de los carteles más peligrosos del país.
Las propias autoridades ya han reconocido que la presencia de Los Zetas y el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), ahora junto con Los Rojos, es toda una realidad, por lo que ya trabajan en distintas estrategias para tratar de combatirlos.
Empero, la ubicación del estado de Puebla parece ser del interés de las tres bandas criminales debido a que sirve como un paso libre para llegar a la Ciudad de México y a su aeropuerto internacional, así como para transportar mercancía hasta el puerto de Veracruz.
Fuentes de la propia Fiscalía General del Estado han señalado que la presencia de los tres carteles se ha incrementado debido a lo bondadoso del estado, es decir, a que Puebla siempre fue un estado de simple tránsito para quienes se dedican al crimen organizado.
A esto se debe, según informes extraoficiales, que en los últimos meses Puebla se haya teñido de sangre, toda vez que la disputa del territorio y su paso ya dejó como saldo un buen número de personas asesinadas a sangre fría.
De acuerdo a los reportes de inteligencia que poseen las autoridades encargadas de la seguridad del estado, Los Rojos operan en el sur de la entidad y cuentan con el apoyo de bandas provenientes de Morelos, de la Ciudad de México y de Veracruz.
Se sabe que la banda de Los Rojos ha sido liderada por Santiago Mazari Hernández, alias El Carrete, quien logró enlaces, contactos y la colocación de operadores en distintos puntos del país, particularmente en la Ciudad de México, los cuales se encargan del trasiego de heroína, China White y cocaína que va hacia Estados Unidos.
La fama de Los Rojos saltó a nivel nacional debido a que fue la banda que combatió a otra peligrosa organización delictiva de nombre “Guerreros Unidos”, organización a la que se le adjudica la muerte de los 41 estudiantes de la Normal Isidro Burgos de Ayotzinapa.
Hoy que las autoridades y el propio gobernador Tony Gali reconocen la presencia en Puebla de estos tres cárteles, es cuando se necesita del trabajo de inteligencia de sus cuerpos de seguridad para tratar de desarticular las bandas y disminuir los asesinatos.
Sobre todo porque los poblanos merecemos vivir en el estado de paz y armonía que tenían hasta hace algunos años.
Ya es justo que el terror y el pánico que provocan los ejecutados que aparecen a diario en los distintos municipios de Puebla disminuya y desaparezca, si no de tajo, al menos de manera paulatina.
Los ciudadanos ya no sabemos en quién confiar. Vivimos horrorizados.
Ya es un buen momento para exigir a los políticos tradicionales, esos que querrán ser funcionarios públicos luego de la próxima elección del 2018, nos brinden respuestas, propuestas y soluciones ante la ola de inseguridad que azota al estado.
Insisto, es muy valiente la confesión del gobernador Tony Gali, por lo que ahora ya sólo faltan los resultados de combate a la delincuencia.
A los poblanos nos urge poder recobrar nuestra tranquilidad.
¿O me equivoco?
En twitter: @poncharelazo
