Aunque el actual gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, hizo su mayor esfuerzo por conseguir más de dos millones de votos en 2024 para la entonces candidata de Morena a la Presidencia de México, Claudia Sheinbaum, y lo logró, la actual presidenta del país desprecia a Puebla.
Alejandro Armenta cumplió su palabra y prácticamente toda la estructura política local de Morena hizo su mejor esfuerzo para demostrar a Claudia Sheinbaum que Puebla es un bastión de Morena, en términos reales, la presidenta no toma en cuenta a la entidad.
Prometió hacer realidad el proyecto del tren México-Puebla y recientemente presentó su plan ferroviario 2025 y no incluyó a la entidad.
Es más, ni siquiera lo tiene contemplado en su sexenio.
Aseguró que el exgobernador Sergio Salomón Céspedes sería su director del Instituto Nacional de Migración (INM) desde enero pasado y lo mantiene en espera.
También sumó a Olivia Salomón en su equipo de Economía en campaña y después de varios meses, solo le dio la dirección de la Lotería Nacional.
Sinceramente Puebla y los poblanos no son prioridad para la presidenta, aunque diga otra cosa, ningún funcionario de primer nivel es poblano.
Y aunque el discurso oficialista diga que todo es parte del Proyecto de Nación, la realidad es que no se ve el apoyo de la Federación.
Es más, desde enero se anunció que Puebla podría ser sede del proyecto del primer automóvil eléctrico del país conocido como Olinia, y todo fue una farsa.
Salvo el proyecto de la sede del Politécnico Nacional que llegó en el tiempo de Sergio Salomón Céspedes, nada ha llegado a la entidad gracias a Claudia Sheinbaum.
Cada vez que viene a Puebla le aplauden los programas de becas y pensiones, pero todo eso le dejó Andrés Manuel López Obrador.
Claudia Sheinbaum tiene abandonada a Puebla y eso es más que evidente.
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