La celebración dominical en la Catedral de Puebla se convirtió en un espacio de memoria y reflexión. En la homilía, Francisco Javier Martínez Castillo, obispo auxiliar de Puebla, dirigió un mensaje centrado en la urgencia de reconstruir el tejido social frente a la violencia que golpea a México y a diversas regiones del mundo.
Ante los fieles, el sacerdote pidió orar por Juan Vázquez García, integrante de la Guardia Nacional que perdió la vida durante su participación en el operativo del pasado domingo en Tapalpa, Jalisco. Resaltó su vocación de servicio y su determinación para cumplir con la responsabilidad de proteger a la población.
También hubo un momento especial para recordar a Rubí Patricia Gómez Tagle, madre buscadora asesinada en Mazatlán, Sinaloa. Su historia, marcada por la búsqueda incansable de familiares desaparecidos, fue presentada como testimonio de valentía y compromiso con la justicia, aun en medio de riesgos constantes.
Lejos de limitarse a un acto conmemorativo, el mensaje pastoral se enfocó en la transformación personal como punto de partida para un cambio social más amplio. Martínez Castillo invitó a asumir una fe activa, que se traduzca en respeto por la dignidad humana, solidaridad concreta y responsabilidad colectiva.
En un contexto internacional atravesado por conflictos armados y crisis humanitarias, el sacerdote insistió en la necesidad de mirar la realidad con esperanza y de trabajar por la reconciliación. Habló de adoptar una “mirada transfigurada”, capaz de reconocer la presencia de Dios incluso en escenarios de dolor, y de convertir la adversidad en oportunidades de unidad.
La ceremonia concluyó con un exhorto a no caer en la indiferencia. La comunidad fue llamada a honrar la memoria de quienes han muerto en el cumplimiento de su deber o en la búsqueda de sus seres queridos, y a convertirse en constructores de paz desde sus propios espacios
