El bar “Miches 33”, en la colonia La Paz de Puebla capital, fue clausurado luego de que autoridades detectaron que seguía vendiendo bebidas aun cuando tenía una suspensión impuesta por la Procuraduría Federal del Consumidor.
La revisión se realizó el 29 de enero, cuando personal de Profeco acudió al lugar para confirmar que hubiera cumplido la medida. Sin embargo, el negocio seguía abierto y en funcionamiento.
En una visita previa, el 15 de enero, la dependencia encontró que el establecimiento no tenía carta física de alimentos y que pedía propina a los clientes, por lo que ordenó suspender sus actividades.
En la inspección más reciente, el Ayuntamiento de Puebla, por medio de Protección Civil, aplicó la clausura al detectar fallas en la documentación y en las medidas de seguridad. También participó la Secretaría de Seguridad Pública del estado.
Tras comprobar que el bar no respetó la suspensión, se colocaron nuevos sellos para impedir que continúe operando.




