Este enero, Puebla se llenará de ladridos, maullidos y trinos con motivo de la tradicional bendición de mascotas por San Antonio Abad, santo patrono de los animales. La cita principal será el 17 de enero de 2026, aunque algunas iglesias también abrirán sus puertas el domingo 18 para quienes no puedan asistir el primer día.
La actividad busca no solo bendecir a los animales, sino promover el respeto, la protección y el cuidado de todos los seres que comparten la vida con las familias. Por ello, la Arquidiócesis de Puebla invita a los feligreses a acudir acompañados de sus mascotas, aseguradas con correa, transportadora o jaula, para garantizar la seguridad de todos durante las ceremonias.
Varias parroquias de la ciudad participarán ofreciendo misas especiales y espacios dedicados a la bendición de los animales. Los horarios y sedes son los siguientes:
- Parroquia de la colonia Aquiles Serdán (45 Norte): Celebraciones el 17 de enero a las 8:00, 11:00 y 19:00 horas. Dirección: 45 Norte número 206.
- Cristo Rey Valle del Sol: Bendición el sábado 17 de enero, de 8:00 a 19:00 horas. Calle Pitágoras número 62.
- Capilla Guadalupe: Misa el 17 de enero a las 9:00 horas. Ubicación: 14 Poniente número 5306, colonia Aquiles Serdán.
- Templo de San Antonio de Padua: Bendición durante todo el día 17, con misas a las 9:00, 13:00 y 18:00 horas. Dirección: 24 Poniente 110, barrio de San Antonio.
- Atrio de Guadalupe Volcanes: Celebraciones el 17 de enero a las 12:30 y 17:30 horas.
- San Joaquín y Santa Ana: Bendición en el atrio el 17 de enero, con misas a las 10:00 y 18:00 horas. Dirección: 16 de Septiembre número 902, Centro Histórico.
- Templo del ExHospital de San Pedro: Misa el domingo 18 de enero a las 10:00 horas. Ubicación: 4 Norte y 2 Oriente, Centro Histórico.
Cada año, esta tradición reúne a cientos de familias poblanas que no solo buscan la bendición de sus mascotas, sino también expresar gratitud y cuidado por sus compañeros de vida. Es un encuentro que combina fe, alegría y amor por los animales, y que mantiene viva una costumbre que la ciudad celebra con entusiasmo generación tras generación.
