La Quinta Columna Mario Alberto Mejía
El enojo contra Víctor Manuel Giorgana va en aumento.
El diputado Alejandro Armenta está encabezando una rebelión contra el líder de la bancada priista poblana en San Lázaro.
Está furioso porque el diputado Giorgana no quiere soltar la coordinación de dicha bancada pese a que preside la Comisión de Relaciones Exteriores.
Hay que decir que las oficinas de esta comisión son de las más grandes de la Cámara de Diputados y una de las que cuenta con mayor personal gracias a Porfirio Muñoz Ledo.
La historia es ésta: el entonces diputado perredista de la LXI Legislatura llegó a la Presidencia de la Comisión de Relaciones Exteriores como producto de una negociación.
Eso no fue todo.
Y es que de entrada se inconformó porque le dieron una oficina muy pequeña para su robusto ego.
Furioso, presentó su queja y fue escuchado de inmediato.
Para tenerlo contento y tranquilo se le asignaron unas de las oficinas más grandes de San Lázaro.
También pidió más personal.
Se lo aumentaron.
De los tres gatos que tenía el número aumentó a 17.
La legislatura concluyó sus labores, Muñoz Ledo abandonó San Lázaro y la robusta comi sión siguió operando como la dejó el polémico político.
Hoy que llegó Giorgana la encontró enorme, pero ni así dejó la Coordinación de la bancadas priista poblana.
Armenta se quejó ante César El Relojes Camacho.
Fue inútil.
Éste los bateó y los mandó con la exgobernadora Ivonne Ortega -una de las damnificadas de la LXIII Legislatura-, quien les dijo que no hicieran olas porque las cosas iban a seguir igual.
Durante la entrevista que el periodista Ricardo Morales le hizo a Alejandro Armenta, éste explotó y acusó a Giorgana, sin mencionarlo, de ser un auténtico gandalla.
Vea el hipócrita lector: “En la Cámara sigue habiendo gandallas. El agandalle político lastima. Yo, en la semana, le decía esto a mi amigo Lorenzo Rivera, que sacó la votación más grande, y no lo reconocían.
“Lo hemos señalado: no se reconoce la alta votación. Imagínate a los electores de Zacatlán, que dieron la mayor votación del estado y que no ven a su candidato como presidente de alguna comisión. O los 53 mil electores que votaron por mí.
