Serpientes y Escaleras por Ricardo Morales
Mucho se ha hablado ya de los acuerdos que existen entre ambos bandos que se van a ver las caras el próximo año.
Muchos son los acuerdos que existen entre ambos grupos y que ya fueron documentados de manera oportuna en este mismo espacio, 2016 a cambio de un regreso en el 2018, no suena nada descabellado y es algo que los priistas no debe descartar del panorama.
No en balde la senador de la República, Blanca Alcalá, pese a ser la priista mejor posicionad en todos y cada uno de los estudios de opinión que se han realizado, se niega a ya ser la ungida para ir por la gubernatura el próximo año. ¿Qué sabe o qué teme Blanca Alcalá que los demás no sabemos?
Y es que aunque el PRI pudiera parecer que tiene todo a su favor para poder recuperar casa Puebla, se observa o se advierte precavido.
El serial de entrevistas realizado por el periódico 24 Horas que dirige de manera acertada el columnista Mario Alberto Mejía, es un manual sin duda de la sucesión en el 2016.
No hay politólogo o aspirante a politólogo que se aprecie de serlo, que no deba de tener dentro de su colección, la serie de entrevistas que Mejía nos obsequió a través de las páginas de 24 Horas, ejemplares que ya desde hoy son de colección.
Pero retomando el tema, todo mundo deja ver sus temores y que puede haber una concertacesión en puerta, entre actores políticos que tienen un enemigo en común que los hace aliados, que no amigos.
Se trata de Andrés Manuel López Obrador y su Movimiento de Regeneración nacional (Morena), el cual es el enemigo a vencer en las elecciones que habrá en el 2018.
Si usted es un asiduo lector de las serpientes y escaleras, sabrá que desde hace tiempo hemos advertido del valor que Morena ha alcanzado en Puebla, pese al errático trabajo que han desarrollado, tanto la dirigencia estatal de este partido, como el propio Andrés Manuel, que ha puesto un candidato a modo para las elecciones que habrán de llevarse a cabo el próximo año.
El escenario estaba puesto en Puebla para que un tercero en discordia pudiera entrar al quite en la elección el próximo año, pero extrañamente. López Obardor y su gente, optaron por un académico desconocido y sin probabilidades de triunfo, sin embargo, a pesar de todos sus yerros, son el rival a vencer en el 2018, cuando sin lugar a dudas, López Obrador, si este en la boleta electoral.
La continuidad en el 2016 a cambio de que en el 2018, sumen fuerzas priistas y morenovallistas en contra de un enemigo en común, no suena del todo descabellado.
Después de todo, hay acuerdos al más alto nivel económicos y políticos entre ambos grupos, los cuales ya expuse en la pasada entrega.
Entre priismo y morevallismo es más fácil ponerse de acuerdo que con López Obrador, el cual nos guste o no, si representa algo diferente a lo que ha gobernado a México en los últimos 85 años.
El berrinche del Ñoño. Ya se supo que el berrinche del Ñoño, Luis Miguel Barbosa Huerta, con el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas, se debe a que según el senador de la República por el PRD, son se le cumplieron acuerdos.
La historia es la siguiente, el Ñoño quería que su prima Claudia Barbosa Rodríguez, a quien hizo consejera en el nuevo OPLE de Puebla, el cual está más manoseado que una manzana en el mercado, fuera la nueva presidenta del Órgano Electoral de Puebla.
La prima del Ñoño, venía de ser magistrada dentro del también corrupto y manoseado Tribunal Electoral de Puebla, pero como no se le dio, ahora hace su berrinche en contra del gobernador de Puebla y quiere sabotear la alianza entre el PAN y el PRD.
El Ñoño quería que luego de que Juan Pablo Mirón cayera en desgracia, su prima fuera electa presidenta del OPLE, pero como no cedieron a sus chantajes y Jacinto Herrera, otro perfecto ignorante fuera electo como nuevo presidente del INE, ahora Barbosa, el senador quiere venga a su prima y chantajear a Moreno Valle, aprovechando que es empelado de Televisa y del presidente Peña, ver para creer.
Por cierto, muy pocos sabían que Claudia Barbosa era prima y recomendada del Ñoño, ahora ya lo sabe ¡míralo eh!
