Para muchos, lo más rescatable del debate de esta noche entre los candidatos a la presidencia de la República no tuvo nada que ver con entradas, salidas, dimes y diretes o hasta el partido de cuartos de final que se disputaba a la misma hora, sino la edecán que se incrustó en los televisores que se atrevieron a ver este evento.
Julia Orayen, modelo, playmate, dueña de una figura que robó las miradas de todos los candidatos, la envidia segura de la candidata en disputa y, sin temor a negarlo, de la producción entera del IFE, ha causado una conmoción en las redes sociales y en todos lados en que se habla de ella.
La modelo ha realizado sesiones en menos que poca ropa y quedó demostrado esta noche que siempre y cuando se hablen de temas agradables, hasta en la política se pueden rescatar situaciones que rompan el hielo más inhóspito, sino, habría que recordar la sonrisa que Enrique Peña Nieto le regaló a Julia Orayen.
