Aquel pasado lleno de goles, elogios y sonrisas se diluye agónicamente y da paso a un presente oscuro, que olvida la presencia de Javier Hernández dentro del campo de juego.
Atrás quedaron las tardes gloriosas en Old Trafford, donde su talento guiaba el camino del Manchester United en la Liga Premier y aseguraba triunfos vitales en la lucha por el título. Su refugio, ahora, ocupa un lugar en el banco de suplentes, lejos del once inicial predominante que utiliza Álex Ferguson.
El encuentro frente al Manchester City, clave para la definición de la competencia, acentuó el sombrío horizonte del mexicano en la temporada actual. Mientras su afición era testigo de cómo el Manchester City se hacía del mando de la clasificación, El Chicharito observaba el desenlace desde la orilla del campo, sin posibilidades de tener contacto con el balón en la osadía de su equipo.
La competencia interna le ganó terreno. Esta vez su lugar lo ocupa Daniel Welbeck, de 21 años, quien suma seis goles en el año y ha logrado asociar su explosividad con la solvencia de Wayne Rooney frente al arco.
Hernández, alejado de los reflectores, dejó de completar partidos y se convirtió en un cambio recurrente para Ferguson. Su productividad ofensiva, tras marcar 21 goles en su primer año como jugador del United, se apagó entre lesiones y encuentros donde perdió la brújula frente a la portería rival.
