La historia de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, está marcada por una transformación radical: de origen rural en Michoacán a convertirse en uno de los líderes del narcotráfico más influyentes de las últimas décadas.
Nacido el 17 de julio de 1966 en Aguililla, Michoacán, creció en un entorno agrícola y en su juventud trabajó en actividades del campo, particularmente relacionadas con el cultivo de aguacate. Abandonó sus estudios básicos y migró a Estados Unidos en busca de oportunidades laborales, donde comenzó a involucrarse en el tráfico de drogas a pequeña escala.
Durante la década de los noventa fue detenido en territorio estadounidense por delitos relacionados con la distribución de heroína y posteriormente deportado a México. Ese regreso marcó un punto de inflexión: tras su retorno se integró a corporaciones policiales locales en Jalisco, donde conoció la estructura y operación de las fuerzas de seguridad, experiencia que más tarde sería clave en su carrera criminal.
De operador local a fundador del CJNG
Después de dejar la policía, Oseguera se vinculó al Cártel del Milenio, organización ligada a redes del narcotráfico en el occidente del país. La fragmentación de ese grupo tras la captura o muerte de sus líderes derivó en una reorganización criminal, de la cual surgiría el Cártel Jalisco Nueva Generación.
“El Mencho” se convirtió en su principal dirigente y estratega. Bajo su liderazgo, el CJNG pasó de ser una célula regional a una estructura con presencia en gran parte del territorio mexicano y operaciones internacionales.
Expansión, violencia y diversificación criminal
Autoridades de distintos países señalaron que el grupo consolidó rutas para el tráfico de cocaína, metanfetamina y drogas sintéticas, además de establecer redes de distribución en Norteamérica, Europa y Asia.
También se le atribuyó la diversificación de ingresos mediante extorsión, robo de combustible, control territorial y presunto lavado de dinero en sectores como agricultura, comercio e inmobiliario.
Informes de la DEA lo describieron como un líder con capacidad logística y financiera inusual, además de recurrir a tácticas paramilitares y armamento de alto poder.
Objetivo prioritario internacional
Durante años, Oseguera Cervantes fue considerado uno de los criminales más buscados. El Departamento de Estado de Estados Unidos ofrecía una recompensa millonaria por información que condujera a su captura.
Las acusaciones en su contra incluían conspiración para el tráfico de drogas, uso de armas de fuego y operación de redes transnacionales de narcotráfico.
Ascenso tras la caída de otros capos
El crecimiento del CJNG coincidió con la detención de figuras históricas del narcotráfico, como Joaquín Guzmán Loera, lo que permitió que la organización de Oseguera ganara mayor protagonismo.
Su estructura aprovechó ese reacomodo del crimen organizado para expandirse rápidamente y disputar territorios estratégicos.
Una figura clave del crimen organizado contemporáneo
Más allá de los operativos y la persecución internacional, la figura de “El Mencho” se consolidó como uno de los símbolos del narcotráfico del siglo XXI, caracterizado por organizaciones más flexibles, con alcance global y diversificación económica.
