El titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), Francisco Sánchez González, confirmó que la ejecución ocurrida afuera de “Sala de Despecho” no fue un enfrentamiento entre bandas, sino un ataque directo contra el arquitecto Enrique Solá.
Gracias a un despliegue que incluyó el uso de drones y el helicóptero de la corporación, se logró la captura de cuatro sujetos: Gabriel, Héctor Hugo, Edwin y Brayan (menor de edad), quienes intentaron ocultarse en una barranca cercana al río Atoyac tras abandonar sus vehículos.
Las investigaciones revelaron que los atacantes rentaron durante un mes un departamento de lujo en la zona del Parque del Arte donde estuvieron planeado el ataque y donde se aseguró evidencia gráfica, que está en poder de la Fiscalía del Estado.
El ataque se produjo cuando las víctimas esperaban su camioneta Mercedes Benz en el valet parking; en el sitio, tres personas perdieron la vida y cinco más resultaron heridas, entre ellas civiles ajenos a los hechos, quienes fueron trasladados al Hospital Ángeles.
El equipo pericial recolectó indicios en tres flancos distintos desde donde se realizó el ataque, confirmando una logística de emboscada mientras las víctimas esperaban el vehículo de lujo.
En la escena se identificó que el arquitecto contaba con escolta privada, dato que ya forma parte de la carpeta de investigación para determinar el rol de los servicios de seguridad contratados.
Entre las víctimas se encuentran Gisselle Ortiz y dos instructores de gimnasio, mientras que los heridos, identificados preliminarmente como Itzel N. y Diego Cobián, permanecen bajo observación médica.
La investigación ministerial se centra ahora en identificar al autor intelectual del crimen, dado que los detenidos confesaron haber sido contratados exclusivamente para ejecutar al arquitecto.
