La historia del voto femenino en México tuvo un punto de partida decisivo el 12 de febrero de 1947, cuando entró en vigor una reforma constitucional que cambió el panorama político del país. A través de la modificación del artículo 115, se reconoció el derecho de las mujeres a participar en elecciones municipales, tanto emitiendo su voto como contendiendo por cargos en los ayuntamientos.
La medida fue impulsada durante la administración del presidente Miguel Alemán Valdés y significó el primer reconocimiento legal de los derechos políticos de las mujeres mexicanas. Si bien el sufragio femenino en elecciones federales aún tardaría algunos años en concretarse, este paso abrió la puerta a una mayor inclusión en la vida democrática.
Antes de esta reforma, la participación femenina en asuntos públicos estaba restringida, pese a las demandas sostenidas durante décadas por activistas, organizaciones feministas y distintos movimientos sociales que exigían igualdad en el ejercicio del voto.
Con el cambio constitucional de 1947, las mujeres no solo pudieron participar en comicios locales, sino también ocupar cargos dentro de los gobiernos municipales. Este precedente resultó fundamental para que el 17 de octubre de 1953 se publicara la reforma al artículo 34, que finalmente reconoció su derecho a votar y ser votadas en elecciones federales.
Por ello, el 12 de febrero es considerado una fecha emblemática dentro del proceso que consolidó el sufragio femenino en México y amplió los derechos políticos de las mujeres en el país.
