La reforma constitucional para reducir la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas avanzó en el Senado. Por unanimidad, las comisiones unidas de Puntos Constitucionales, Trabajo y Previsión Social, y Estudios Legislativos aprobaron el dictamen que modifica el artículo 123 de la Constitución, por lo que será votado ante el pleno en la sesión de este miércoles.
El proyecto, enviado el 3 de diciembre por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, establece una implementación gradual entre 2026 y 2030, y busca beneficiar a 13.5 millones de trabajadores en el país.
La votación en comisiones fue de 48 votos a favor y cero en contra.
¿Cómo será la reducción de la jornada?
La reforma plantea una disminución paulatina:
- En 2027: 46 horas semanales
- En 2028: 44 horas
- En 2029: 42 horas
- En 2030: 40 horas
Además, se ampliará el número de horas extras permitidas: actualmente son nueve horas semanales y el dictamen propone aumentarlas a 12 horas.
El pago de las horas extraordinarias será del 100% adicional y de hasta 200% cuando se rebasen esos límites, reforzando su carácter excepcional. También se endurecen las restricciones al trabajo extraordinario en menores de edad y se amplía la prohibición hasta los 18 años.
Debate por horas extras y descanso obligatorio
Aunque todas las bancadas votaron a favor en comisiones, hubo cuestionamientos sobre el alcance real de la reforma.
La senadora de Morena Simey Olvera calificó la iniciativa como histórica, al señalar que 109 años después de que se estableció la semana laboral de 48 horas en la Constitución, ahora se reducirá a 40 horas.
Por su parte, la también morenista Martha Lucía Micher defendió la propuesta al advertir sobre los efectos del exceso de trabajo. “¿Qué sucede con el exceso de trabajo? Produce estrés, menor concentración, aumento de enfermedades crónicas y accidentes laborales”, explicó.
Sin embargo, legisladores del PRI, PAN y PT señalaron que la reforma podría convertirse en una simulación si no se garantiza un descanso efectivo de dos días y se regula el esquema de horas extraordinarias.
El coordinador del PAN, Ricardo Anaya, calificó la reforma como “justa y humana”, pero advirtió que al permitir hasta 12 horas extras “se abre la puerta para que se mantenga la jornada de lunes a sábado”. También insistió en que no se debe esperar los 90 días previstos para adecuar la Ley Federal del Trabajo (LFT), sino que los cambios deben realizarse de inmediato.
En el mismo sentido, la senadora priista Carolina Viggiano alertó que aumentar de nueve a 12 las horas extras podría tener implicaciones fiscales, ya que actualmente las nueve horas están exentas de gravámenes para trabajadores de salario mínimo, lo que podría impactar en el Impuesto sobre la Renta (ISR) y en el reparto de utilidades.
Desde el Partido del Trabajo, el senador Alejandro González Yáñez expresó que votarían a favor “por obligación ética, moral y parlamentaria”, pero cuestionó que en el dictamen “debió de haberse expresado claramente el descanso de dos días por semana”.
Reforma con ajustes mínimos
El único cambio realizado al dictamen fue una modificación de lenguaje incluyente, al sustituir la palabra “menores” por “personas menores”, propuesta por la senadora Malú Micher.
La reforma se turnó al pleno del Senado para su discusión y eventual aprobación definitiva. De avalarse, México dejará atrás un esquema laboral vigente desde hace más de un siglo y avanzará hacia una jornada de 40 horas semanales, en un proceso gradual que culminará en 2030.
