Pero ahí no termina el albañal de Gustavo Gaytán en el saqueado y envilecido SOAPAP.
La historia de abusos y corruptelas de Gustavo Gaytán Alcaraz en el SOAPAP es más pestilente que las cañerías de Puebla y sus alrededores.
Impune a la fecha, aunque ya fuera del organismo, este personaje es carne de presidio, literalmente; de hecho, la auditoría quirúrgica que se le aplica por parte del gobierno de Alejandro Armenta Mier empieza ya a ofrecer algunas evidencias muy concretas.
Licenciado en derecho, Gaytán llegó a Puebla en el 2011, proveniente de Querétaro, junto con el equipo del ingeniero Manuel Urquiza Estrada, director del SOAPAP en sustitución de Eduardo Macip Zúñiga.
Como director jurídico, Gaytán se involucró en la licitación (proceso, concurso y adjudicación) de la concesión de los servicios de agua potable, alcantarillado y saneamiento de Puebla a Concesiones Integrales S. A. de C. V., bajo su marca comercial Agua de Puebla para Todos, ejecutada en 2014 bajo el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas.
A partir de mayo de ese año, Gaytán se quedó como parte de la transición en el SOAPAP, primero como encargado del despacho de la Dirección General y después ya como director general en pleno.
En ese cargo estuvo 11 largos años, tiempo durante el cual hábilmente logró sobrevivir a todos los gobernadores que, de forma increíble, nunca se percataron –o nunca quisieron percatarse– de los millonarios negocios personales que hizo siempre con el SOAPAP, ya sea a través de sus propias empresas o de varios prestanombres, algunos de estos últimos incrustados en Agua de Puebla para Todos.
Favores, obras y dinero, mucho dinero en efectivo, marcaron la gestión de Gaytán, un sujeto prepotente y oscuro que solo llegó a Puebla para robar a los poblanos haciendo del agua un jugoso negocio privado.
Eduardo Moreno Curiel fue siempre uno de sus principales operadores. Proveniente de la Ciudad de México, y apenas egresado de la UNAM, vino a Puebla para involucrarse en la obra del Museo Internacional del Barroco, en ese entonces proyecto del Grupo Hermes (de los Hank).
Al poco tiempo pasó a ser parte de Agua de Puebla como el director de Planeación e Inversión, y ahí se hizo gran amigo íntimo del entonces director general, Héctor Durán, con quien sin embargo terminaría muy mal, a grado de tener que salir de la empresa pero dejando sembrado a su sucesor: Guillermo Javier Alfaro Rizo, quien seguiría manejando los negocios.
Guillermo Javier Alfaro Rizo, proveniente del Estado de México, pronto se convirtió en otro operador de los negocios de Gaytán.
En el Grupo Hermes, este individuo no era más que un mensajero, sin estudios, que vino a comprar su título a Puebla (en la desprestigiada Universidad Harvard de Puebla).
En 2016 se incorporó a Agua de Puebla, donde como director de Planeación asignó contratos a diestra y siniestra, tanto a sus empresas (y a las de Gaytán) como a las de prestanombres. Actualmente es empresario (VYM, Accial y Pavimentos M&S, entre otras).
Eduardo Moreno Curiel y Guillermo Javier Alfaro Rizo son quienes en realidad han manejado los grandes negocios dentro del SOAPAP y de Agua de Puebla para Todos, asociados siempre con Gaytán, quien posee múltiples propiedades, entre ellas algunos hoteles.
Uno de los más exitosos negocios realizados por Gaytán y sus cómplices fue el relacionado con las obras de diputados en zonas vulnerables en 2024 en tiempos electorales.
Y es que todas dichas obras, por un monto total de 105 millones de pesos, fueron asignadas sin licitar a empresas vinculadas con su socio y amigo Edmundo Rojas, así como sus colaboradores más cercanos: arquitecto Daniel Hiram Marroquín Ortiz, gerente de Proyectos y Supervisión de Obras e Infraestructura, y Héctor Bret.
Esta es la relación COMPLETA y DETALLADA de dichas obras, información que ya están en poder tanto de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, como de la Auditoría Superior del Estado:
Esta es otra serie de obras asignadas entre 2023 y 2024, también de forma directa, a empresas del socio de Gustavo Gaytán:



