El medio tiempo del Super Bowl 60 marcó un antes y un después en la historia del espectáculo deportivo más importante del planeta. Bad Bunny se convirtió en el primer artista latino y de habla hispana en encabezar en solitario el Halftime Show, ofreciendo una presentación que celebró sin reservas la identidad, la música y la diversidad latinoamericana.
Desde el arranque con “Tití me preguntó”, el escenario del Levi’s Stadium de Santa Clara, California, se transformó en una auténtica fiesta latina. La escenografía incluyó la ya icónica “casita”, referencias al Caribe, elementos de la vida cotidiana puertorriqueña y un despliegue visual de banderas de América Latina, Estados Unidos y Canadá. Temas como “Yo perreo sola”, “Safaera”, “Mónaco” y “Nuevayol” mantuvieron al público de pie durante toda la presentación.
Uno de los momentos más comentados fue la aparición de Lady Gaga, quien se sumó al show para interpretar “Die With a Smile”, fusionada con arreglos de salsa y ritmos latinos. Más adelante, el escenario recibió a Ricky Martin, cuya interpretación de “Lo que le pasó a Hawái” fue celebrada como un encuentro generacional entre dos íconos de Puerto Rico.
El espectáculo no solo destacó por su producción y coreografías multitudinarias, sino también por su carga simbólica. En un contexto político marcado por tensiones migratorias en Estados Unidos y críticas previas del presidente Donald Trump, Bad Bunny evitó discursos directos, pero apostó por un mensaje visual y musical contundente: la cultura latina es parte esencial de la identidad estadounidense contemporánea.
During his historic performance at the Super Bowl LX, Bad Bunny shouts out all the countries in America. pic.twitter.com/COmVMnYOFJ
— New York Magazine (@NYMag) February 9, 2026
La presencia de figuras como Pedro Pascal, Karol G, Cardi B y Jessica Alba en la “casita”, así como referencias al boxeo, la música urbana y la herencia caribeña, reforzaron el carácter colectivo del show. El cierre, acompañado por fuegos artificiales y mensajes como “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, selló una presentación que muchos ya consideran uno de los medio tiempos más influyentes en la historia del Super Bowl.




