La reactivación de un salón de belleza dentro del Senado de la República desató una fuerte polémica este miércoles, luego de que periodistas documentaran su funcionamiento en el segundo piso del complejo legislativo de Reforma e Insurgentes. El espacio, cerrado desde 2018 por considerarse contrario a los principios de austeridad de la llamada cuarta transformación, fue reabierto discretamente y clausurado horas después, tras la difusión del hecho en medios y redes sociales.
La presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Laura Itzel Castillo Juárez, confirmó la existencia del lugar, pero negó que se trate de un privilegio financiado con recursos públicos. “Es un espacio que está adaptado para apoyo a las senadoras y a los senadores también, si se requiere, y no es nada fuera de lo normal. Existe en la Cámara de Diputados y Diputadas y aquí en la Cámara de Senadores y Senadoras también”, afirmó ante medios de comunicación.
Castillo subrayó que los servicios no son gratuitos ni cubiertos por el Senado, y que cada legisladora paga de su bolsillo el peinado o maquillaje que recibe. “Quiero decirles que cada una de las senadoras paga el servicio que se hace. No se les está pagando el peinado, ni el maquillaje, ni la pintura, ni nada de estas cosas”, recalcó. Además, reconoció el trabajo de Jazmín, la persona encargada de ofrecer los servicios, al señalar que se trata de “un trabajo digno”.
Clausura sin explicación
No obstante, minutos después de estas declaraciones, personal de resguardo del Senado colocó sellos de clausura en el acceso al salón, sin que se ofreciera una explicación oficial sobre el motivo del cierre. El espacio se localiza en un área donde anteriormente operó una oficina de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y cuenta con sillones, espejos, un lavabo y herramientas propias de una estética, de acuerdo con imágenes difundidas por el diario Reforma.
La controversia se intensificó cuando reporteros de Proceso y Reforma acudieron al lugar y sorprendieron a la senadora Juanita Guerra Mena, del Partido Verde, en el interior del salón. La legisladora negó irregularidades y cuestionó a los periodistas si ellos no se aplican tintes para el cabello. Tras la presencia de los comunicadores, una mujer realizó una llamada telefónica y cerró apresuradamente la puerta.
Críticas por austeridad
Aunque la presidenta del Senado sostuvo que el espacio fue habilitado a solicitud de todas las senadoras, legisladoras de oposición afirmaron no estar enteradas de la existencia de una estética dentro del recinto. El salón, que no cuenta con anuncios visibles y solo tiene una placa blanca en la puerta, era considerado entre trabajadores como un “secreto a voces” y era utilizado principalmente por senadoras de Morena, Partido Verde y Partido del Trabajo.
El tema generó una ola de críticas en redes sociales, donde se cuestionó la congruencia del Senado y de Morena, partido mayoritario en la Cámara alta, con el discurso de austeridad promovido durante los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum.
Cabe recordar que el salón de belleza fue cerrado en 2018, al inicio de la 4T, cuando se determinó que era un espacio superfluo, innecesario y ostentoso. Hasta el momento, no se ha informado si la clausura reciente será definitiva ni bajo qué condiciones fue autorizada su reapertura.





