En este espacio hemos sido de los pocos que hemos hablado del impacto que ha tenido la política arancelaria implementada por el presidente Trump sobre la economía poblana, principalmente entre el sector automotriz.
El año pasado el producto interno bruto (PIB) cayó entre un 1.3 y hasta un 1.7% al cierre del 2025.
El sector más afectado por esta contracción, no hay que pensarlo mucho, fue el manufacturero y dentro de este, el sector automotriz con una contracción de alrededor del 7.3%. Las principales empresas afectadas fueron Volkswagen y Audi que sufrieron los efectos de la política arancelaria impuesta por el presidente norteamericano Donald Trump.
A diferencia del 2024 cuando la economía poblana creció con un sólido 3.5% (alcanzado unos 882 mil millones de pesos, según Inegi y colocándose en el lugar número cinco a nivel nacional), 2025 fue un año de retroceso en esta materia, lo cual debe encender los “focos rojos” de la administración estatal en esta materia.
Reitero que la caída de la economía poblana se debió a un fuerte desplome del sector secundario (la industria), el cual incluye a los sectores de la manufactura, la construcción, la minería y la energía.
El principal desplome económico se registró en el sector automotriz, pilar de la manufactura poblana, quienes aportan en su conjunto casi el 14% del PIB estatal, de ese tamaño es el impacto de ambas empresas dentro de la industria poblana.
Y es que a pesar de que otros sectores como el primario (el agropecuario) y el terciario (comercio y servicios) mostraron crecimientos el año pasado, no fueron suficientes para compensar las pérdidas que se registraron en el sector industrial y principalmente, como ya se señaló, en el ramo automotriz.
Las causas de esto, no hay que darle muchas vueltas, la política arancelaria del presidente Trump, tuvo un duro impacto en el mercado de las exportaciones de Volkswagen y Audi.
Si a esto se le agregan otros componentes como la competencia de las empresas chinas que ya inundaron el mercado nacional y la falta de componentes que se registró a mediados del año pasado, esto explica el porqué la economía poblana entró en una desaceleración y decrecimiento.
Las expectativas para este año son un poco más alentadoras y sitúan el crecimiento económico de Puebla entre un 1.7 y hasta un 2%, lo cual es una buena noticia y ojalá que así sea.
Está de más decir la importancia que tiene para Puebla que, como dijo antes el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, concrete un acuerdo comercial con los Estados Unidos, que ponga fin a la incertidumbre que prevalece actualmente.
La dependencia económica de Puebla hacia el sector automotriz es más que evidente, ni el comercio ni el turismo pueden mitigar los efectos negativos de la caída en las ventas de las dos empresas alemanas instaladas en Puebla, esa es la verdad.
Un tren ligero para Puebla capital
El arquitecto José Luis Ramírez y Mantilla, quien busca la presidencia de la cámara de la construcción en Puebla, presentó ayer su planilla con la cual busca que haya un cambio dentro de este organismo.
Cabe señalar que desde hace 12 años no hay competencia interna dentro de la CMIC de Puebla, en donde se habían dado solo “planilla de unidad”, lo cual no es para nada sano.
Luego de hacer la presentación de los integrantes de su planilla, Ramírez y Mantilla, hablaron de una idea que sería sumamente interesante concretar algún día para Puebla, la construcción de un tren ligero para conectar las principales vías de la capital.
Sin duda, el costo de construcción de esta obra sería altísimo, pero los beneficios serían múltiples, no solo para mejorar el tema de la movilidad en la capital del estado, sino también por la derrama económica que esto traería, al generar fuentes de empleo dentro del sector de la construcción.
Reitero, este sería un súper proyecto para el estado, por todo lo bueno que puede generar. Ojalá algún día se concrete.




