En pleno proceso de reestructuración de la industria automotriz poblana, que es cuando más se necesita una representación laboral fuerte, el Sindicato de Volkswagen se encuentra sumido en una severa crisis producto de un creciente malestar obrero por la falta de transparencia en las finanzas de la organización, aunando a una escalada de represión y purgas contra quienes cuestionan a los dirigentes gremiales.
Y, sobre todo, porque entre las bases perciben que el sindicato actúa con debilidad e improvisación para hacer frente a los planes de reajuste de la firma alemana consistentes en reducir la planta de trabajadores –que podría implicar mil 092 despidos–, aumentar los paros técnicos y marginar las mejoras salariales.
Un factor dominante que ha inyectado una alta dosis de inestabilidad a la organización es la errática conducción de Hugo Tlalpan Luna, en su carácter de secretario general del Sindicato Independiente de los Trabajadores de la Industria Automotriz Volkswagen de México (SITIAVW).
A lo largo de los dos años que lleva al frente del gremio, Hugo Tlalpan se encuentra atrapado en sus propias contradicciones, pues todo lo que él cuestionó y se comprometió a combatir cuando ganó la dirigencia –en enero de 2024–, ahora son los mismos vicios que está reproduciendo y acrecentando.
Algunos obreros consideran que ese comportamiento es muestra de una marcada incapacidad y la intromisión de asesores externos, que no conocen el terreno laboral de la industria automotriz.
Otros dicen que Tlalpan Luna estaría siendo controlado por la empresa Volkswagen de México (VW), como una manera de debilitar al sindicato y evitar que haya una resistencia al deterioro de los derechos laborales que seguramente habrá en el ajuste de VW para enfrentar la política arancelaria de Estados Unidos, la adaptación a la producción de autos eléctricos y la pérdida de mercados por la competencia con las automotrices asiáticas.
Independientemente de cuáles sean las causas, hacia el interior del gremio de VW se observa a un dirigente sindical que no está a la altura de los fuertes cambios que se están produciendo en el Grupo Volkswagen.
Hace dos años, Hugo Tlalpan ganó el cargo de secretario general prometiendo tres aspectos fundamentales: investigar un desfalco que habría cometido la anterior dirigencia sindical, transparentar las finanzas de la organización y aplicar un esquema de “justicia laboral”, para que se erradicaran prácticas represivas en el SITIAVW.
Todos esos aspectos los cumplió el líder gremial, pero a la inversa. Solo hay que ver el siguiente recuento:
Primero: a su arribo al cargo de líder sindical, Tlalpan Luna denunció que en la gestión de su antecesor, José Juan Hernández, se habría cometido un desfalco de entre 22.5 y hasta 73 millones de pesos.
Al cabo de 24 meses, nadie conoce el resultado de las auditorías practicadas a la dirigencia que encabezó el anterior dirigente. Se ignora si hubo sanciones legales o incluso si avanzaron los procesos judiciales para deslindar responsabilidades del dinero supuestamente defraudado.
Segundo: un tema candente a lo largo de 2025 es que los trabajadores se quedaron esperando que se cumpliera con la transparencia de las cuotas sindicales.
Fue tanta la presión que en algún momento el secretario general admitió que no había podido elaborar informes financieros detallados, pero que estaban en proceso de ser elaborados y dados a conocer.
Se acabó 2025 y se ha agotado el primer mes de 2026, sin que “salgan a la luz” los cortes de caja específicos de los ingresos y egresos económicos del SITIAVW.
No es un asunto menor, le comentaron algunos obreros a este columnista, ese atraso abarca ya los ejercicios fiscales de los dos últimos años.
Tercero: como siempre ocurre cuando hay opacidad en el manejo del dinero y de beneficios laborales, brota una natural inquietud de malestar, de críticas, de reclamos, de cuestionamientos en contra de los dirigentes gremiales.
Frente a esa situación, en lugar de que combatir la crítica con información y con trabajo político, se dice que Hugo Tlalpan ha recurrido a la represión, a las purgas y procedimientos ilegales para sofocar cualquier intento de crear movimientos de inconformidad entre las bases obreras de VW.
De unos meses a la fecha, se han venido multiplicando las asambleas exprés, donde hay baja participación de obreros a tal grado que se duda de la existencia de quórum legal y sin un esquema que permita el debate interno, todo con la intención de destituir a secretarios divisionales del SITIAVW, como una manera de acallar voces críticas que no están de acuerdo con lo que ocurre en la agrupación sindical.
El 5 de octubre de 2025, ocurrió un caso emblemático, que fue la destitución de José de Jesús Téllez Camarín, quien era secretario auxiliar de la División Sindical 5 y era una voz que reclamaba transparencia en la organización laboral.
Dicho asunto no se agotó con la remoción de Téllez Camarín. En la División Sindical 5 quedó sembrado un ambiente de malestar de los obreros que acusan de ilegal la asamblea y sostienen que, si se llega hasta las últimas consecuencias, podría haber sanciones contra Hugo Tlalpan por violaciones a los estatutos del SITIAVW.
No solo se ha recurrido a las destituciones, sino también a las purgas internas en la dirigencia sindical.
A lo largo de 2025, hubo cinco ceses de personal de confianza del SITIAVW, pues se les acusaba de filtrar información a la prensa y los detractores del sindicato, sin que nunca se conocieran las pruebas de esas acusaciones.
Fueron echados de la peor manera, ya que no hubo liquidaciones. Los despedidos fueron secretarias, vigilantes y administrativos que laboraban en las oficinas centrales del SITIAVW. Siempre bajo la idea de que todos son sospechosos de querer debilitar la gestión de Hugo Tlalpan Luna como dirigente gremial.
En la próxima entrega se abundará en el tema.

