El Gobierno de Puebla impulsa la construcción del puente de la Transformación en la zona de Valsequillo como una obra estratégica de alto impacto social y regional, que permitirá reducir traslados de más de una hora a solo minutos, fortalecer la conectividad de siete municipios y beneficiar de manera directa a 1.6 millones de personas.
Con una inversión de 353 millones de pesos, el proyecto contempla una estructura de 480 metros de longitud, diseñada con tecnología de punta y altos estándares de seguridad estructural. El gobernador Alejandro Armenta destacó que esta obra representa un acto de justicia comunitaria, al atender a comunidades indígenas históricamente relegadas y saldar una deuda social de más de 70 años.
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“El puente permitirá salvar vidas al garantizar movilidad inmediata ante emergencias médicas, además de integrar a estas poblaciones al desarrollo de la capital y de la región mixteca”, subrayó el mandatario estatal, al recalcar la relevancia social y humana del proyecto.
Por su parte, el secretario de Infraestructura, José Manuel Contreras de los Santos, informó que la obra incorporó ajustes técnicos derivados de un análisis conjunto con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), lo que obligó a profundizar las pilas entre 40 y 60 metros para reforzar la seguridad estructural. Precisó que el sistema constructivo utiliza trabes de concreto colocadas con tecnología lanzadora, lo que posiciona al puente de la Transformación como una de las obras más relevantes del país en materia de conectividad.
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La infraestructura incluye además vialidades rehabilitadas, áreas peatonales y elementos culturales en ambos extremos del puente, lo que permitirá ordenar el flujo vehicular, fortalecer la vida comunitaria y garantizar una integración funcional entre la zona sur y sur-oriente de la ciudad con comunidades aledañas, bajo una planeación con visión de hasta 100 años.
El proyecto se articula con un plan integral de rescate del Lago de Valsequillo, que contempla saneamiento ambiental, recuperación del espejo de agua y detonación turística, como parte de una estrategia de desarrollo sostenible. Esta visión cuenta con el respaldo de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y consolida una política pública basada en la coordinación institucional, el cuidado del medio ambiente y la prosperidad regional, en beneficio de las poblanas y los poblanos.










