Aunque varios políticos y colegas ya hacen cuentas alegres sobre el resultado de las elecciones intermedias de 2027, a partir de fenómenos aldeanos y circunstancias locales y nacionales, lo cierto es que ese proceso estará influenciado por factores internacionales y el reacomodo de los grupos y fuerzas al interior de Morena y sus partidos aliados.
La reforma electoral que originalmente planteó el grupo en el poder, encaminada a eliminar las diputaciones y senadurías plurinominales, y la reelección de presidentes municipales y legisladores, poco a poco se ha ido descafeinando.
Porque la presidenta Claudia Sheinbaum y los dirigentes de Morena ya se dieron cuenta que en 2027 no pueden prescindir de sus aliados del PT y PVEM, so pena de sufrir severos descalabros electorales y correr el riesgo de llegar fracturados a la próxima elección presidencial.
En la actual coyuntura Claudia Sheinbaum y los machuchones de Morena advierten que la cuarta transformación corre mayor peligro con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que con toda la oposición unificada, incluida la que está en vías de obtener su registro como partido político nacional: Somos MX.
No es exagerado afirmar que Donald Trump podría hacer más daño electoral a Morena que la suma de todos los partidos y liderazgos de oposición si, por ejemplo, decidiera emprender acciones en territorio nacional contra los carteles del narcotráfico y los políticos y gobernantes que los protegen, si rompiera con el T-MEC, si castigara a México con aranceles o si restringiera el envío de gas natural y productos petrolíferos refinados como gasolinas y diésel.
O que Morena y sus aliados podrían perder las elecciones de 2030 si la presidenta y el expresidente Andrés Manuel López Obrador rompieran o se enemistaran, si aquella optara por jugarse su sucesión con su secretario de Seguridad Pública, Omar García Harfuch, y las huestes y los hijos de AMLO con otro candidato, y que en esa disputa otros actores del movimiento como Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard quisieran sacar provecho y llevar agua para su molino.
Ante la incertidumbre internacional por lo que pueda ocurrir en las elecciones de mitad de mandato de Donald Trump en 2026, donde estará en juego el control político de los Estados Unidos, lo que pasará con Venezuela y la tambaleante dictadura cubana, es difícil hacer un pronóstico de las consecuencias que esos factores exógenos tendrán en la política nacional y en el ánimo de los votantes mexicanos.
Aún más complicado es diagnosticar cuál será el futuro de la relación México-Estados Unidos en materia comercial, de seguridad y energética; hasta cuándo Donald Trump y Claudia Sheinbaum seguirán entendiéndose y sobrellevando sus acuerdos y qué pasará cuando la guerra contra carteles de la droga alcance a prominentes actores y figuras de la 4T.
De lo que no tengo la menor duda es que tales elementos tendrán un peso político y electoral que podrían dañar a Morena más de lo que pudieran hacer el PAN, Movimiento Ciudadano, el PRI y Somos MX, en lo particular o en bloque.
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