Y se acabó la cuenta regresiva…
Y se dejó venir el terremoto…
Como estaba previsto, tras su primer informe de gobierno, Alejandro Armenta Mier sacudió su gabinete –el legal y el ampliado– y recicló casi todas las piezas de su tablero de ajedrez.
Un verdadero movimiento telúrico que exhibe varias cosas.
Primero, que se agotó la paciencia con quienes no dieron el ancho o abusaron de sus puestos. Es decir, se les acabó la beca Bienestar Doble A. Les dio la oportunidad y solo había dos opciones: aprovecharla o desaprovecharla, y cada quien eligió su destino.
Segundo, que ya se pagaron todas las facturas políticas y todos los compromisos específicos con determinados grupos o personajes que apoyaron antes o durante la campaña por la gubernatura.
Y tercero, que el gobierno entra en una nueva etapa, en alerta permanente, con mejores capitanes y soldados, de cara a la gran batalla electoral de 2027, por más que Morena todavía luzca como el claro favorito.
En un año, Alejandro Armenta pudo medir lealtades y capacidades, intenciones y ambiciones, talentos y cortedades.
Y el resultado –al momento– ha sido más que claro, sin que nadie, de alguna forma –un sello distintivo del mandatario–, quede desprotegido aunque en los hechos haya sido degradado(a):
Josefina Morales Guerrero dejó la Secretaría de Planeación, Finanzas y Administración –mismo cargo que ocupó con Sergio Salomón Céspedes Peregrina– y en su lugar llegó Daniela Stephanie Pérez Calderón, del Grupo Senado (el grupo compacto que viene acompañando al gobernador desde la Cámara alta) y quien se venía desempeñando como subsecretaria de Egresos desde la salida de Víctor Hugo Domínguez Amado.
Josefina Morales fue nombrada directora general del SOAPAP, en sustitución de Gustavo Gaytán, quien durante 13 años hizo lo que quiso como dueño total del Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado, y cuyo expediente es voluminoso.
Fritz Glockner Corte llega como titular de la Secretaría de Arte y Cultura, y es una de las grandes noticias del momento. El escritor y editor, librero y conferencista, llega a resucitar una dependencia que penosamente su ahora extitular, Alejandra Pacheco, encabezaba solo por ser hija de Israel Pacheco Velázquez, ex líder sindical municipal, caído del Olimpo armentista.
En la Secretaría de Gobernación, Mario Rincón y Francisco Ramos (este concesión al senador Ignacio Mier Velazco) dejaron las subsecretarías de Gobernación y de Prevención del Delito y Derechos Humanos, respectivamente, y sus puestos recayeron en dos probados operadores políticos: Isauro Rendón y Pablo Salazar, respectivamente. Ahora sí, el titular, Samuel Aguilar Pala, tiene todo el control de la dependencia encargada de la gobernabilidad del estado, sin quintacolumnas ni espías al servicio de otros grupos políticos. Rincón fue enviado como director del Instituto de Administración Pública y Ramos como director del Banco Estatal de Tierra.
Sara Rebeca Bañuelos Guadarrama dejó de encabezar la Secretaría de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial; en su lugar fue nombrada la académica e investigadora Mayra Orellana Caballero. Bañuelos fue enviada a la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento del Estado de Puebla (Ceaspue), al frente de la cual estaba Alberto Jiménez Merino, quien ahora es director del Colegio de Puebla.
El exsecretario del Ayuntamiento de Puebla Joaquín Espidio Camarillo fue designado secretario de Salud, otra dependencia donde no marchaban bien las cosas. Espidio sustituye a Carlos Alberto Olivier Pacheco, quien ahora es coordinador Estatal de Enlaces Comunitarios –cualquier cosa que sea eso.
En la Secretaría de Infraestructura salió Jesús Aquino Limón de la Subsecretaría de Ejecución de Obras; José Miguel Vélez Moreno, de la Subsecretaría de Gestión, Ingeniería y Seguimiento de Proyectos, y Mario Ernesto Galeana Alonso, de la Dirección de Ingeniería de Proyectos de Infraestructura. Fueron relevados por Abraham Martínez Hurtado, Omar Salgado Ortega y Miguel Arias Martínez, respectivamente.
Ya también hubo cambios en la Dirección de la Policía Auxiliar (Hipólito Osorio Serrano entró en lugar de César Octavio Castellano Galdámez), en la Subsecretaría de Educación Obligatoria de la Secretaría de Educación (José Enrique Martínez Peláez en lugar de Antonio Medina Ramírez) y en la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas (Pedro Plaza Montaño en lugar de la polémica Lizeth Gallegos, ahora en labores administrativas en la Universidad de las Ciencias Policiales), entre otros.
En diciembre pasado, la comunicadora Claudia Hernández Medina fue nombrada coordinadora general de Comunicación y Agenda Digital, en lugar del anterior titular, José Tomé Cabrera, quien sigue muy cerca de su amigo el gobernador, pero ahora como titular de Relaciones Públicas de la Coordinación de Gabinete, que encabeza José Luis García Parra, el hombre de mayor confianza del gobernador.
También antes Raymundo Atanacio Luna había dejado la Dirección General del SEDIF, ahora ocupada por Juan Carlos Valdez Zayas, y Yadira Lira Navarro saltó de la Secretaría de Desarrollo Turístico –a la que llegó Carla López-Malo Villalón, que era subsecretaria– a la Secretaría de las Mujeres (antes de Igualdad Sustantiva).
Finalmente, es muy probable que en los próximos días pudiera concretarse la salida de Celina Peña Guzmán, quien funge como secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación. Su caso es especial, pues según cuentan, habría recibido una invitación del Gobierno federal para sumarse al equipo de Rosaura Ruiz Gutiérrez, titular de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación. Esto es, Armenta importa a Fritz Glockner, quien hasta hace unos días dirigía EDUCAL, las librerías del Fondo de Cultura Económica (FCE), y exportaría a Celina Peña, cuya dependencia está a cargo de proyectos relevantes como el taller de semiconductores y Olinia, la primera armadora de minivehículos eléctricos diseñada y desarrollada en México.
Todo este sismo magnitud 9.0 en la escala armentista ha ido acompañado de otros movimientos en áreas administrativas y operativas de todas las dependencias del Gobierno del estado, donde ahora sí se está incorporando a todos aquellos y todas aquellas que no habían alcanzado un puesto a pesar de su contribución durante la lucha interna por la candidatura a la gubernatura y durante la campaña y elección constitucional.
En su evaluación, un año después, el gobernador supo a tiempo quiénes sí y quiénes no han estado a la altura de lo que esperaba de ellas y ellos.
También quiénes demostraron que definitivamente carecen de los conocimientos, la experiencia, las relaciones, el sentido común, el compromiso y la capacidad de trabajo en sus respectivas dependencias.
Igualmente, quién o quiénes –soberbios de poder, mal asesorados, pésimamente acompañados– abusaron del cargo y/o simularon, sin ofrecer más que pretextos y promesas que nunca se aterrizaron en hechos de impacto o beneficio para el estado.
Para nadie es un secreto que la integración del gabinete se dio en función de cómo y cuánto cada quien apoyó el proyecto político personal del hoy gobernador, antes, durante y después de ganar la candidatura de Morena.
Fue el criterio de mayor peso.
La más importante razón que llevó a tal o cual designación.
Por eso, al anunciarlos, muchos nombramientos causaron extrañeza y no se entendieron más que con el paso del tiempo.
Pero todo lo que inicia tiene un fin y se acabó inexorablemente el plazo en el que feneció aquello que los motivó.
Hoy el tablero de ajedrez se ha modificado y las piezas están en su lugar.
En agosto de 2025, el gobernador Alejandro Armenta causó gran polémica al advertir que sancionaría a los integrantes de su gabinete que no respondieran sus llamadas telefónicas durante la madrugada.
Para sorpresa de muchos, reveló que suele comunicarse con su equipo a las 3:00 de la mañana y lamentó que algunos –dijo, sin citarlos por nombres y apellidos– de plano no le contestan.
“Se me hace increíble que no se despierten a las 3 am”, señaló.
Fue una generosa advertencia.
Un primer llamado de alerta, que más allá de la anécdota exigía tres asuntos básicos: eficiencia, compromiso e iniciativa.
Y hubo quien lo entendió y quien no lo entendió.
Hoy está clarísimo.
2026 es el preámbulo de la gran batalla electoral 2027: el referéndum del gobernador con la misión, además, de ayudar a la presidenta Claudia Sheinbaum a conservar la mayoría en la Cámara de Diputados federal y asegurar lo propio en el Congreso del estado.
La remodelación del gabinete obedece sin duda alguna a un mejoramiento y reforzamiento del gobierno en todas sus líneas, pero también a los trabajos de preparación de la inevitable cita con las urnas, una cita a la que Alejandro Armenta busca llegar no solo con todos los hilos del poder en sus manos –lo que ya sucedió tras la elección en la Auditoria Superior del Estado–, sino con las mejores mujeres y los mejores hombres, listos para batirse en la defensa del proyecto político iniciado por el hoy jefe del Ejecutivo hace más de 30 años.




