En medio de un arranque de año totalmente enrarecido por la presión que el presidente norteamericano Donald Trump ejerce sobre nuestro país, la presidenta Claudia Sheinbaum se prepara para cuanto antes tratar de sacar adelante su reforma electoral.
La titular del Ejecutivo federal sabe que el cierre del 2025 no fue del todo favorable, ni para ella ni para su partido político, Morena, señalado en redes sociales y medios de comunicación por su incongruencia, al hacer a un lado la supuesta “austeridad republicana”, con viajes, coches, ropa y joyas de súper lujo, pero también por su cada vez más notoria relación de varios actores políticos de ese partido con el crimen organizado.
El asesinato del presidente municipal de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, fue un golpe muy duro para la actual administración federal, así como el descarrilamiento del Tren Interoceánico, hecho que evidenció, una vez más, la terrible corrupción de la pasada administración que encabezó el expresidente López.
Es un hecho que, aunque Morena sigue encabezando las preferencias electorales, se respira un hartazgo social difícil de ocultar, aderezado con los constantes señalamientos del presidente Trump y de su secretario de Estado, Marco Rubio, para que México dé muestras fehacientes de querer combatir al narcotráfico y entregar algunas figuras políticas vinculadas al narco al vecino país del norte.
En medio de este ambiente enrarecido, se prepara ya la reforma electoral del oficialismo, la cual busca regresar a los viejos tiempos del binomio partido-Estado y en donde el gobierno también organizaba los procesos.
Los foros realizados a los cuales convocó el gobierno y la comisión que encabeza Pablo Gómez, fueron una mera simulación, pues de antemano lo que se busca es regresar, reitero, a los viejos tiempos, en donde el gobierno organizaba las elecciones y el Congreso las calificaba.
También se busca reducir al mínimo el financiamiento público, lo cual ahogaría literalmente a los partidos de oposición, mientras Morena cuenta con todo el apoyo del Gobierno federal, los 24 gobiernos estatales que tiene a su favor y el beneficio del impacto de los programas sociales, los cuales garantizan una base cautiva de acuerdo con los padrones, de poco más de 20 millones de personas.
Otro duro golpe a la democracia es que se plantea la eliminación de los OPLES, los órganos electorales locales, quedando solo las Juntas Locales del INE, mismas que deberán organizar las elecciones federales, las locales, la renovación del Poder Judicial y, en algunos casos, hasta los procesos de revocación de mandato, todo esto bajo el pretexto de buscar “ahorros” y abaratar el costo de las elecciones.
Al parecer el régimen, lejos de sensibilizarse ante los acontecimientos internacionales y la presión de los Estados Unidos, se va a endurecer más y se prepara para mantener el poder a costa de lo que sea y como sea.
El Instituto Nacional Electoral y su presidenta, Guadalupe Taddei Zavala, presentaron ante las cámaras de diputados y senadores su propia propuesta de reforma electoral, la cual suena más sensata que la que elaboró la supuesta comisión que encabeza el ex dirigente estudiantil del 68, Pablo Gómez.
Como dijera el clásico: “veremos y diremos”.
La revisión del T-MEC en veremos y tiembla el sector exportador
El presidente norteamericano Donald Trump no quita el dedo del renglón en apretar de todas las formas posibles a nuestro país y ayer lo hizo a través del Tratado Comercial, el cual se debe revisar en este mismo año.
Ayer el presidente norteamericano habló acerca del acuerdo comercial con Canadá y nuestro país, y advirtió que quizá solo haya acuerdo con su vecino del norte y no con México.
La economía mexicana y principalmente la industria automotriz ya resiente el peso de los aranceles impuestos por el presidente de los Estados Unidos.
La incertidumbre que genera este tema (el de si habrá o no acuerdo comercial) también daña a los mercados.
No ha sido nada fácil el arranque de este año para nuestro país, ni para los mexicanos, bajo la bota de Trump.




