Hace unos días, en el marco de las celebraciones por el 6 de enero, los dirigentes estatales de Morena, PT, PVEM y Fuerza por México se reunieron para compartir la tradicional rosca de Reyes Magos.
Con la fotografía del encuentro –que postearon en redes sociales–, Olga Romero Garci-Crespo, Jaime Natale Uranga, Lizeth Sánchez García y Maiella Martha Gabriela Gómez Maldonado, respectivamente, enviaron un contundente mensaje: al menos en Puebla, la relación del partido hegemónico con sus aliados políticos, electorales y legislativos goza de cabal salud, de cara a los comicios de 2027.
Aunque son los intereses nacionales los que finalmente determinan la vigencia o continuidad de las alianzas, la unión Morena-PT-PVEM-FXM, que tan buenos dividendos dejó en la elección de 2024, cuando ganaron prácticamente todo en el estado borrando literalmente a la “oposición”, es una buena noticia para los intereses de la 4T en Puebla.
Si bien Morena sigue liderando todas las encuestas a la fecha, el desgaste en el ejercicio del poder, los fracasos en materia de seguridad y salud, y las desastrosas y corruptas administraciones de muchos de sus presidentes municipales, así como la irrelevancia de la mayoría de sus diputados locales y federales, hacen y harán necesaria la ratificación de ese pacto con PT, PVEM y FXM, institutos y marcas que con su voto duro o fiel y sus estructuras pueden sin duda marcar la diferencia, sobre todo en elecciones cerradas o competidas, en no pocos puntos de la geografía estatal.
No obstante, tal alianza vivirá en los próximos días o semanas una dura prueba de fuego.
Y es que en la propuesta de reforma electoral que aún se analiza en Palacio Nacional, se mantiene (al menos hasta hoy) la posibilidad de eliminar o reducir drásticamente el número de diputados y senadores plurinominales.
Es decir, el principal objeto de interés (y negocio) de los partidos satélite al régimen en turno, que así –históricamente– premian a sus dirigentes, reparten parte del botín político entre sus liderazgos y garantizan la supervivencia de sus principales operadores, con todos los beneficios políticos y económicos que conlleva ocupar una curul federal o local sin someterse directamente al mandato de las urnas.
La mera posibilidad de que se reduzcan o eliminen las diputaciones y senadurías plurinominales, ha causado obviamente una rebelión silenciosa por parte de los verdaderos dueños de estos partidos, mismos que desde finales del año pasado no se han cansado de enviar señales de inconformidad tanto a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, como a los coordinadores legislativos de Morena, Adán Augusto López Hernández y Ricardo Monreal Ávila.
De hecho, han advertido que la alianza electoral para 2027 –cuando 17 estados renovarán gubernaturas y estarán en juego el Congreso federal y 31 Congresos locales– dependerá de este punto en particular.
Con la reducción o eliminación de las “pluris”, la reforma busca combatir cuatro puntos específicos: la extendida percepción de ilegitimidad, el corrupto mecanismo de repartición de cuotas entre las cúpulas, el elevado costo para el erario y la sobrerrepresentación en las Cámaras.
Pero hay enorme malestar en los partidos aliados de Morena ante este planteamiento.
Y es que se les caerá uno de sus principales negocios (el otro es el manejo discrecional de las millonarias prerrogativas que reciben del Estado).
De hecho, hace unos días, incluso, la misma presidenta Claudia Sheinbaum Pardo tuvo que salir a calmas las aguas.
“Todavía hay algunos temas que debatir”, advirtió.
Y agregó:
Porque “hubo muchas opiniones, hay quien dice que debe haber 300 diputados nada más, de acuerdo con su representación de mayoría hasta la representación de las minorías, que yo estoy de acuerdo que debe tenerla, entonces, cómo se dan y hasta cuánto el número de diputados”.
El lunes pasado Sheinbaum se reunió con Adán Augusto López y Ricardo Monreal para abordar este y otros puntos álgidos de la multicitada reforma.
¿Qué acordaron?
¿Qué decidieron?
Ya se sabrá con toda claridad en los próximos días.
¿Se mantendrá la reducción o eliminación de las plurinominales o cederán al chantaje de los partidos aliados para preservar la competitividad (y casi infalibilidad) de electoral de la 4T?
Y por lo que toca a Puebla:
¿Se mantendrán las buenas relaciones entre Olga Romero Garci-Crespo, Jaime Natale Uranga, Lizeth Sánchez García y Maiella Martha Gabriela Gómez Maldonado o se evaporará esa felicidad y se congelarán esas sonrisas del pasado 6 de enero?
¿Habrá otra rosca de Reyes Magos?



