En el ambiente político de Xicotepec de Juárez se tiene una creciente percepción de que, como nunca había ocurrido en sus dos anteriores mandatos, ahora sí Carlos Barragán Amador está en “la cuerda floja” y con muchas posibilidades de que, en los próximos días o semanas, pudiera caer del cargo de presidente municipal, si es que concreta la auditoría que el Congreso local ha anunciado contra su gestión.
Quienes conocen de cerca del desempeño del edil en su primer año de administración calculan que del alrededor de 360 millones de pesos que se aplicó en obras y servicios públicos, por lo menos en el 80% podrían brotar señalamientos graves.
Las anomalías irían principalmente porque se inflaron los precios y una parte importante de la obra se habría adjudicado de manera directa, sin la debida licitación, y, sobre todo, porque muchos de los proyectos fueron ejecutados por empresas –de las que se sospecha– que serían propiedad de parientes políticos del alcalde. Eso es lo que se comenta en los corrillos políticos.
La percepción de que sí hay muchas posibilidades de que la auditoría a las obras pudiera provocar la salida de Barragán del Ayuntamiento es que, como pocas veces, se ha visto en los últimos días a un alcalde preocupado, irascible, angustiado y buscando abrir “una puerta” de negociación con el Gobierno del estado para frenar la revisión al ejercicio de su gasto público.
Todo el problema se originó en los primeros días de este año, cuando el gobernador Alejandro Armenta Mier al conocer la obra de pavimentación de la calle Aviación, de Xicotepec de Juárez, de manera airada le reclamó al alcalde que no era creíble que dicho proyecto hubiera costado 4 millones de pesos, al estimar que a lo mucho ese trabajo se cotizaba en un millón de pesos.
“…estas obras son muy caras porque la empresa se lleva mucho dinero y te dan tu moche”, le reclamó el titular del Poder Ejecutivo al edil serrano frente a un grupo de ciudadanos que reclamaban la falta de agua en la cabecera municipal.
Desde entonces, la mayor parte del tiempo el alcalde se la ha pasado en la ciudad de Puebla, transitando en varias dependencias del Gobierno estatal, para buscar que le aprueben y le apoyen presupuestalmente en proyectos de obras carreteras, de dotación de agua potable y de arreglo de calles.
Es su forma de querer demostrar que puede hacer bien las cosas desde el Ayuntamiento de Xicotepec, en donde transcurre su tercer mandato como presidente municipal.
La culpa la tiene Morena
A nadie debe extrañar lo que está pasando con Carlos Barragán Amador, quien es un personaje que siempre está metido en escándalos.
Su carrera política despegó por ser parte del grupo político del mandatario priista Mario Marín Torres, lo cual le permitió ser alcalde priista en los periodos de 2005 a 2008, así como de 2011 a 2014.
Uno de los principales cuestionamientos es que inició su primer periodo como un ganadero más de la región y luego de sus dos mandatos, se estrenó como empresario de servicios turísticos, ya que construyó y echó a andar los dos principales hoteles del municipio, que se llaman San Carlos y El Cafetal. El primero se ubica a unos pocos metros del zócalo y el segundo, en la entrada de la demarcación.
En su paso por el Ayuntamiento, en las dos ocasiones anteriores, no se destacó por mejorar el entorno social del municipio, sino por gobernar con “actos populistas” como es organizar torneos deportivos, ferias y bailes, en donde abunda el alcohol y comida gratis para los asistentes.
Además de emprender obras populistas que violan el Estado laico de México.
Durante el periodo de 2008 a 2011 gobernó el panista Juan Carlos Valderrabano Vázquez, que se propuso construir una enorme cruz en la parte más alta del municipio.
Al siguiente trienio, Barragán se dedicó a buscar superar a su antecesor, por lo que se apoderó de un proyecto de la grey católica que llevaba ocho años organizando rifas y fiestas para recabar fondos para construir un templo con una virgen monumental.
El entonces alcalde decidió que él gestionaría el dinero para la imagen de la virgen y de esa manera, se le viera como el artífice de levantar el tan ansiado templo.
Ese asunto fue escandaloso no solo porque un alcalde “metiera las narices” en asunto religiosos, sino porque otra vez salió a relucir el opaco manejo de los recursos públicos.
Se dice que desde la Secretaría de Gobernación se le habría otorgado unos 30 millones de pesos para concretar la elaboración de la estatua de la virgen en cuestión. Al final, muchos calculan que la imagen no costaba ni la mitad del dinero destinado a dicho propósito.
Hace poco más de un año, Barragán grababa videos en donde acusaba a Andrés Manuel López Obrador de ser un “mentiroso compulsivo”.
Sorprendentemente, Barragán abandonó el PRI en 2021, cuando compitió como candidato independiente por la alcaldía y perdió, para que después apareciera en 2024 como abanderado de la 4T, pese a su odio furibundo contra López Obrador.
Hace un año había un aspirante fuerte en Morena para competir por el Ayuntamiento de Xicotepec de Juárez, que era el exalcalde Benito Ánimas Arellano, quien tenía una importante estructura electoral de seguidores. Parecía que no había nadie que le compitiera la nominación.
De la noche a la mañana se postuló a Barragán, sin tener ninguna antigüedad en Morena, y a Benito Ánimas Arellano ni las gracias le dieron por participar en el proceso interno del partido de Regeneración Nacional.
Ahora con lo que ha pasado surgen las dudas: ¿qué motivó a Morena a postular como candidato a edil de Xicotepec a un personaje ajeno a la 4T y lleno de escándalos?
¿Fue solamente el pragmatismo de ver a Carlos Barragán como un político con muchos seguidores?
O no será que: ¿hubo algún arreglo económico para que le dieran la postulación?
Lo cierto es el expriista se convirtió en “una piedra en el zapato” de la 4T.




