La represión de las protestas antigubernamentales en Irán ha elevado a al menos 538 el número de muertos desde que comenzaron las movilizaciones el pasado 28 de diciembre, según informó este domingo la ONG Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos.
De acuerdo con el último balance difundido por HRANA —organización que recopila datos a través de activistas dentro y fuera del país y que ha demostrado precisión en rondas previas de disturbios—, de las víctimas fatales confirmadas, 490 corresponden a manifestantes (incluidos varios menores de edad) y 48 a miembros de las fuerzas de seguridad.
La agencia también reportó más de 10 mil 600 detenciones en estas dos semanas de protestas, que se han extendido a 185 ciudades en las 31 provincias del país, con registros de manifestaciones en al menos 574 localidades distintas. Las protestas, inicialmente detonadas por la grave crisis económica —con una inflación galopante, el colapso del rial y el alza desmedida de precios de alimentos y medicamentos—, han evolucionado rápidamente hacia un rechazo abierto al régimen teocrático encabezado por el ayatolá Alí Jamenei y al sistema establecido desde la Revolución Islámica de 1979.
La situación se ha agravado por un apagón casi total de internet y bloqueo de comunicaciones telefónicas que supera las 60 horas en muchas regiones, lo que dificulta la verificación independiente de los hechos y genera temores de que la cifra real de fallecidos sea mayor.
Organizaciones como HRANA advierten que decenas de casos siguen en proceso de confirmación. La mayoría de las muertes se habrían producido por disparos de munición real o perdigones, en su mayoría a corta distancia, según los reportes de activistas.
El gobierno iraní no ha proporcionado un balance oficial de víctimas entre los manifestantes, aunque medios estatales como la agencia Tasnim han informado de decenas de agentes de seguridad fallecidos y han calificado a los participantes en las protestas como “vándalos”, “terroristas” o “enemigos de Dios” —un cargo que puede acarrear pena de muerte.
Video posted on social media showed crowds protesting and fires raging in northeastern Iran as anti-government protests spread https://t.co/JSMyLkM2Oz pic.twitter.com/iLfiuEJ9EO
— Reuters (@Reuters) January 11, 2026
En el plano internacional, el presidente estadounidense Donald Trump ha expresado apoyo explícito a los manifestantes y ha dejado abierta la posibilidad de intervención, mientras que autoridades iraníes han advertido que cualquier acción militar de Estados Unidos o Israel contra el país provocaría represalias contra bases y activos en la región.
El secretario general de la ONU, António Guterres, se mostró “impactado” por las cifras de violencia y llamó a las autoridades iraníes a ejercer “máxima contención”, restaurar las comunicaciones y permitir la manifestación pacífica.
La oposición en el exilio, encabezada por figuras como Reza Pahlavi (hijo del último sha), ha intensificado llamados a derrocar el régimen y ha recibido respaldo de manifestaciones solidarias en varias capitales.
La crisis continúa sin visos de resolución inmediata, con protestas que persisten en ciudades como Teherán y Mashhad, a pesar de la fuerte presencia de fuerzas de seguridad y la vigilancia con drones.




