La esperanza de justicia para la familia Camargo Limón se ha renovado con la localización de indicios biológicos en las inmediaciones de Xalapa, Veracruz, que podrían corresponder a Paulina Camargo.
La joven, cuya desaparición en 2015 conmocionó a la sociedad poblana, ha sido objeto de una búsqueda incansable por parte de sus padres, quienes tras casi 11 años de labor activista, señalaron haber encontrado finalmente un indicio con altas probabilidades de ser positivo.
Desde noviembre de 2025, una comisión integrada por los padres de Paulina y colectivos de búsqueda ha dado seguimiento a los restos femeninos encontrados en territorio veracruzano. Según los informes médicos forenses, las características del hallazgo permitieron establecer contacto con las autoridades poblanas para iniciar el cotejo de perfiles.
Actualmente, los laboratorios de criminalística realizan los estudios de biología molecular necesarios, cuyos resultados finales trascenderán en las próximas semanas de este 2026.
El contexto legal del caso es complejo: tras la absolución de José María Sosa por el cargo de homicidio el año pasado –dictada ante la ausencia de un cadáver que acreditara el delito–, la confirmación de este hallazgo representaría la prueba material que la justicia mexicana requería.
De confirmarse que los restos pertenecen a Paulina, se sentaría el precedente para reclasificar el delito y procesar al responsable bajo el tipo penal de feminicidio, invalidando los argumentos que llevaron a la libertad del principal sospechoso.
Rocío Limón, madre de la joven, ha mantenido una postura de cautela pero firmeza, solicitando el apoyo del Ejecutivo estatal para agilizar los trámites burocráticos entre los estados de Puebla y Veracruz.
La desaparición de Paulina, ocurrida tras una supuesta cita médica relacionada con su embarazo, se mantiene como uno de los casos más emblemáticos de impunidad en la región.




