Tras más de una década de búsqueda incansable, el caso de Paulina Camargo Limón, desaparecida el 25 de agosto de 2015 en Puebla cuando tenía 19 años y cinco meses de embarazo, podría acercarse a una resolución.
Fuentes periodísticas revelan que restos óseos localizados en el municipio de Ixtaczoquitlán, Veracruz, a la altura del río Blanco, presentan brackets ortodónticos con ligas de color rosa, característica coincidente con la joven poblana.
Aunque las autoridades veracruzanas no han confirmado oficialmente la fecha del hallazgo, los indicios preliminares apuntan a una posible identificación a través de estos elementos dentales distintivos. Los resultados definitivos de las pruebas genéticas se esperan a más tardar, en el mes de febrero.
Rocío Limón, madre de Paulina, había adelantado en noviembre de 2025 la posibilidad de que los restos de su hija se encontraran en Veracruz, entidad de origen del entonces pareja de la joven, José María “Chema” Sosa Álvarez, quien permanece preso por el delito de desaparición forzada, aunque fue absuelto de homicidio y aborto por falta de cuerpo.
Colectivos de madres buscadoras y familiares participaron en diligencias en el estado vecino a finales del año pasado, elevando las esperanzas de cierre para este emblemático caso de violencia contra las mujeres en Puebla.
Organizaciones como Foro Penal y colectivos de búsqueda insisten en la necesidad de transparencia en el proceso forense, mientras la familia de Paulina aguarda con ansiedad los resultados que podrían poner fin a 10 años de incertidumbre y dolor.
De confirmarse la identidad, el caso podría reabrirse bajo la figura de feminicidio, marcando un precedente en la lucha contra la impunidad en desapariciones en México. La sociedad poblana y veracruzana permanece atenta a este desarrollo que revive la exigencia de justicia para Paulina Camargo y su bebé no nacido.




