Tras la explosión de un tanque de gas LP registrado en un puesto callejero de alimentos en la Unidad Habitacional Agua Santa, en el sur de la capital poblana, las autoridades sanitarias han intensificado la vigilancia médica sobre los 19 ciudadanos lesionados.
El reporte oficial indica que derivado de la magnitud del estallido, ocho pacientes se encuentran luchando por su vida, presentando heridas que comprometen funciones vitales y que requieren cuidados intensivos permanentes.
El censo de víctimas proporcionado por la Secretaría de Salud estatal revela un espectro de afectados que incluye desde infantes de 4 años hasta adultos de 48 años.
La prioridad de los servicios de rescate fue la canalización de los cuatro menores de edad involucrados, quienes se encuentran bajo tratamiento en el Hospital para el Niño Poblano (HNP), mientras que el grupo de adultos fue repartido estratégicamente en la red hospitalaria estatal para evitar la saturación de los servicios de urgencias.
Instituciones como el Hospital General de Cholula y el Hospital General de Atlixco han sumado esfuerzos con el complejo de Traumatología y Ortopedia para gestionar la crisis.
Los especialistas médicos trabajan bajo una clasificación de urgencia que prioriza a los pacientes en “Código Rojo”, quienes presentan las mayores superficies corporales afectadas por el fuego. El resto de los lesionados se mantiene bajo observación para descartar complicaciones en vías respiratorias.



