En la primera gira a Puebla del candidato de las izquierdas a la presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, quedó de manifiesto el rechazo a la candidatura de Manuel Bartlett Díaz, por parte de un sector de simpatizantes del político tabasqueño, que no quieren que el ex gobernador poblano sea el abanderado al Senado del Movimiento Progresista.
La rechifla y molestia se incrementó cuando el maestro de ceremonias, al momento de presentarlo, se equivocó y dijo: “Escuchemos al próximo presidente de México, Manuel Bartlett Díaz”.
Ante más de 15 mil personas en la Plaza de la Concordia, en San Pedro Cholula, también se mostraron dos fotografías: En una, Bartlett Díaz, aparece acompañado del ex presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari.
El ex gobernador poblano fue el único orador en este evento y ante el rechazo a su persona sólo se limitó a presentar al abanderado a la presidencia de la República, López Obrador.
“Esto es una prueba de lo que Puebla tiene para López Obrador, son los seguidores; este movimiento está destinado para salvar a la República. Lo reciben con un gran afecto, estamos aquí poblanos convencidos y conscientes de que este país necesita una renovación nacional”, mencionó el aspirante al Senado.
En su intervención, López Obrador, trató de defender al ex gobernador poblano, al mencionar que muchos sectores y grupos se han sumado a la campaña, incluso, priistas y panistas están apoyando al Movimiento de Regeneración Nacional.
“No sólo están con nosotros los que estuvieron en 2006, sino ahora mucha gente del PRI y del PAN, se está adhiriendo y son bienvenidos a este movimiento para transformar al país, ahora creo que mucha gente está consciente de que hace falta un cambio verdadero”, expresó.
Reiteró que en este proceso electoral sólo hay dos opciones, pues de los cuatro candidatos a la presidencia, tres representan más de lo mismo, prueba de ello, indicó, es que éstos ya se pronunciaron por la privatización de Petróleos Mexicanos (Pémex).
Insistió que será un guardián del presupuesto y de llegar a la presidencia de la República, será un gobierno austero. Como primera medida, anunció que reducirá los salarios de los funcionarios, además de que él ganará la mitad de lo que gana el actual presidente de México.
Entre sus promesas de campaña está bajar el precio del gas, la gasolina y la luz, rescatar el campo, tener un crecimiento económico del 6 por ciento anual y crear un millón, 200 mil empleos al año.
Finalmente, acusó de que los poderes fácticos quieren imponer al próximo presidente con publicidad y mercadotecnia y que “han creado una telenovela en torno a un candidato”.
