Baile, dicha, trajes típicos, música. Los carnavales en México llegan anualmente a llenar de vida y festividad las calles de diferentes estados del país, entre ellos, Puebla, donde cada febrero las colonias y juntas auxiliares del estado reciben la tradicional presencia de los huehues (“ancianos” en náhuatl), que danzan y festejan junto a la audiencia.
Esta celebración tiene sus orígenes en una festividad pagana que vio sus inicios en el tradicional y muy conocido Barrio del Alto. En la actualidad, se replica antes de las fiestas de cuaresma, es decir, antes del Miércoles de Ceniza, y el domingo posterior a esta práctica a la que muchos creyentes acuden.
En México hay alrededor de 10 carnavales diferentes, que se celebran en Puebla, Sinaloa, Veracruz, Campeche, Morelos, Yucatán, Oaxaca, Chiapas, Tlaxcala y Baja California.
Si bien la connotación religiosa llegó después de la conquista, doctor Alejandro Ortiz Cotte, coordinador de Innovación en Servicios de Información de la Ibero Puebla, afirma que es importante conservar y honrar este tipo de tradiciones, por su origen y no solo por su carácter festivo.
En la actualidad, explica el experto, estas muestras de celebración e identidad han sido cooptadas por las marcas locales para promocionarse y hacer de estas tradiciones plataformas de publicidad en lugar de elementos importantes de la cultura mexicana y sus orígenes. Además, agrega la importancia de evitar actividades de riesgo —el consumo desmedido de alcohol o estupefacientes, o el uso irresponsable de pólvora, por ejemplo—.
Escucha la entrevista con el doctor Alejandro Ortiz Cotte: