Más allá de la experiencia académica, la movilidad estudiantil -allende de las fronteras nacionales- representa el encuentro con uno mismo y con los “otros”: la diversidad cultural como riqueza individual y colectiva. Tal fue el mensaje que trasmitió Carolina Remigio Torijano, estudiante de la Licenciatura en Arquitectura de la BUAP, quien recién retornó tras una estancia en la Universidad de Castilla La Mancha, en España.
Durante la ceremonia de bienvenida a 408 estudiantes procedentes de varios países y estados del país, que cursan el semestre Otoño 2014 en la Máxima Casa de Estudios de Puebla, como parte de los programas de movilidad e intercambio académico, el vicerrector de Investigación y Estudios de Posgrado, Ygnacio Martínez Laguna, destacó la relevancia de estrechar lazos entre universidades de otros estados y países y de ese modo fortalecer los cimientos institucionales.
En representación del Rector Alfonso Esparza Ortiz, dio la bienvenida a 193 estudiantes procedentes de Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Alemania, Croacia, España, Reino Unido, China y Japón, entre otros países; así como a 215 procedentes de diversos estados de la República.
“Sean todos bienvenidos a este maravilloso país, hermosa ciudad y Benemérita institución. Hoy es un gran día, una gran fiesta porque los estamos recibiendo, a ustedes que tienen la intención de fortalecernos, estrechar lazos y compartir experiencias. Eso es de celebrarse; esperemos que todos cumplan con sus expectativas, que nosotros realizaremos todos los esfuerzos necesarios para no defraudarlos y atenderlos como la gran institución que somos”, dijo.
En el Teatro del Complejo Cultural Universitario de la BUAP se dieron cita directores de escuelas y facultades, así como funcionarios universitarios, quienes celebraron la estancia del grupo de alumnos de pregrado procedentes de varios países y estados mexicanos.
En representación de los 193 estudiantes extranjeros, Claudia Leifkes, de la Rheinische Friedrich-Wilhelms Universität, de Bonn Alemania, agradeció la oportunidad que le brinda la Máxima Casa de Estudios en el estado para realizar una estancia académica en su claustro, y destacó que en un mes que lleva en la ciudad ya aprecia la calidez de los mexicanos. “Aprovechemos todo lo que México, Puebla y en particular la BUAP nos está ofreciendo”, dijo.
Finalmente, la directora General de Relaciones Internacionales e Intercambio Académico de la BUAP, Rosa Graciela Montes Miró, subrayó que la internacionalización es uno de los cuatro ejes rectores del Plan de Desarrollo Institucional 2013-2017, de la actual administración que encabeza el Rector Alfonso Esparza Ortiz, cuya visión es la de promover y proyectar a la Institución como un referente en todos y cada uno de sus programas educativos.
Tras dar la bienvenida a los estudiantes, expresó su deseo de que su estancia en Puebla y en particular en la BUAP se convierta en un nexo con sus compañeros de origen y los otros: “Esperemos que la movilidad cimiente lazos verdaderos entre países y nos haga más receptivos de otras culturas”.
Montes Miró refirió que el concepto de internacionalización trasciende los límites de la movilidad estudiantil y académica: se trata de un concepto más integral que busca permear todas las actividades sustantivas de la Máxima Casa de Estudios en el estado de Puebla.
La movilidad internacional amplió sus perspectivas
En la primavera del 2014 cursó estudios en la Universidad de Castilla La Mancha, en España, como parte del programa de intercambio y movilidad estudiantil de la BUAP. Tal experiencia, expresa, dio un giro vertiginoso en su visión y perspectiva de vida.
Ella es Carolina Remigio Torijano, estudiante del séptimo semestre de la Licenciatura en Arquitectura, de la Facultad de Arquitectura de la BUAP. Con tan sólo 21 años de edad es una joven que proyecta seguridad. Su estancia en el extranjero, como parte de su plan de estudios, ensanchó sus perspectivas.
Hoy, tras su experiencia académica en España, no duda en afirmar que buscará un nuevo intercambio antes de concluir sus estudios de pregrado. Esta vez, en una universidad chilena.
“Es la primera vez que realizo un intercambio académico y también la primera vez que viajo al extranjero. Estudiar en la Universidad de Castilla La Mancha, apoyada y becada por mi universidad, la BUAP, ha sido muy gratificante: me hizo crecer mucho como persona y a nivel profesional. He superado muchos retos. Tal experiencia me abrió muchas puertas, posibles vínculos a futuro a nivel académico y profesional”, afirma.
Por ello, no duda en invitar a sus compañeros a conocer y aprovechar las oportunidades que brinda el programa de intercambio y movilidad estudiantil de la BUAP: “es algo que si tienen la oportunidad de hacerlo que lo hagan: va a cambiar su vida, sus perspectivas, su visión”.
En la Universidad de Castilla La Mancha estudió Ingeniería en Edificación y la licenciatura en Bellas Artes, durante la primavera del 2014, dos programas que complementaron su formación en Arquitectura en la BUAP.
Si bien se trata de programas académicos diferentes, su balance es de complementariedad. “Sin duda me ayudaron. En Ingeniería en Edificación, que se ve más en Ingeniería Civil, fue algo técnico que me ayudó a complementar mis conocimientos”.
Carolina nació en Puebla y hasta su viaje a España sólo había vivido en Puebla. La BUAP, su universidad, le brindó la oportunidad de realizar estudios en la península ibérica, gracias a convenios suscritos con universidades de ese país, además al otorgarle una beca económica que le permitió vivir tal experiencia.
Tras haber experimentado en un claustro distinto al suyo, Carolina Remigio Torijano considera que existe un buen nivel académico en la BUAP. Tal afirmación la fundamenta con el hecho de haber sido evaluada por los profesores españoles con buenas calificaciones. Destaca, sin embargo, cómo una universidad extranjera abre nuevas ventanas en el campo del conocimiento. “Allá se están haciendo cosas diferentes, se impulsa a los alumnos a esforzarse e interesarse más allá de las aulas”.
En la recta final de su carrera, Carolina se prepara para un nuevo intercambio académico, esta vez en una universidad de Chile. A sus 21 años de edad revela seguridad y aplomo. La BUAP le brindó la oportunidad y la primavera del 2014 le dio un giro a su vida.




