FIFA
Con el brazalete de capitán ceñido en su brazo, Lothar Matthaeus tuvo el honor de levantar el trofeo más preciado del planeta fútbol en 1990. Desde entonces, ningún otro futbolista alemán ha tenido ocasión de repetir aquel gesto. En la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™, Alemania se ha clasificado por cuarta vez consecutiva para las semifinales y aspira a añadir a su palmarés el ansiado cuarto título de campeona del mundo.
Matthaeus, todavía el jugador que más partidos ha disputado en la Copa Mundial de la FIFA (25), sigue con atención cuanto sucede en esta fase final y cree firmemente en las posibilidades de Alemania. FIFA habló con él de los primeros partidos de sus compatriotas, del próximo encuentro ante la selección anfitriona y de los motivos por los que confía en la victoria de Alemania.
Señor Matthaeus, ¿qué le han parecido las primeras actuaciones de Alemania en Brasil?
No es el mismo fútbol vistoso que Alemania desplegó en las dos últimas ediciones de la competición. Pero Joachim Loew se ha dado cuenta de que con juego bonito no se ganan títulos, y el objetivo de los alemanes es conquistar el trofeo en Brasil. Por eso estamos viendo un estilo más conservador. Basta con fijarse en los cuatro centrales que pone en la zaga, con Lahm en la posición de seis. Alemania ha tenido problemas en la fase preliminar debido a las lesiones de varios jugadores importantes como Bastian Schweinsteiger, Sami Khedira y Miroslav Klose. Probablemente por eso, Loew decidió intentar algo distinto, y lo cierto es que los resultados le están dando la razón.
Ese estilo de juego ha suscitado críticas en Alemania, especialmente tras el partido contra Argelia. ¿A qué se debe? Porque los resultados acompañan…
Los aficionados están algo malacostumbrados, pues en estos últimos años la selección ha jugado muy bien al fútbol y atesora muchísima calidad. Hasta ahora, casi todos los encuentros han sido muy reñidos, y evidentemente los jugadores se preguntan también qué es mejor: jugar bonito y quedar apeados pronto del certamen o disputar siete partidos y al final alzar el trofeo. La respuesta es evidente: queremos que vuelvan a casa con el trofeo, y para eso hace falta no sólo jugar bonito, sino también ganar partidos.
¿Qué le pareció que Loew cambiara de opinión, alterara su táctica y retrasara a Lahm antes del partido contra Francia?
Loew es un tipo inteligente, y está claro que su decisión vino marcada por las circunstancias. Ha visto que Schweinsteiger y Khedira vuelven a estar en forma y que poco a poco recuperan el ritmo. Tenía que estar muy seguro de lo que hacía para retrasar la posición de Lahm.
¿Qué tiene que cambiar Alemania para llegar a la final?
Simplemente, tiene que imponerse a Brasil como sea. Algunos jugadores no ocupan la posición a la que están acostumbrados en sus respectivos clubes, especialmente por la banda izquierda. Se nota mucho, por ejemplo, en el caso de Mesut Oezil, que suele moverse por el carril central y ahora debe desbordar por la izquierda. Se le nota en el lenguaje corporal: no está tan a gusto ni tan cómodo como de costumbre. Pero, si quiere jugar, tiene que hacerlo en ese puesto, y lo hace lo mejor que puede. Benedikt Hoewedes no es un lateral izquierdo nato, sino que se desenvuelve mucho mejor por el centro. Ahí es donde veo problemas a Alemania. Por lo demás, el equipo funciona como un bloque: físicamente están muy bien y es capaz de mantener un ritmo altísimo durante los 90 minutos de juego. Puede que ésta sea la clave del éxito.
En semifinales toca enfrentarse a la selección anfitriona. En todos los partidos de la Seleção, sus seguidores han creado un ambiente excepcional en el estadio. ¿Cree que eso puede intimidar a los alemanes?
Los jugadores están acostumbrados a ambientes cargados. Cada semana juegan en la Bundesliga en estadios abarrotados, casi todos ellos tan grandes como los de aquí, sobre todo los futbolistas del Bayern. En cada partido a domicilio experimentan la presión de tener a todo el estadio en contra. Lo mismo se van a encontrar aquí. Eso, sin embargo, también pone mucha presión sobre los hombros de los anfitriones, y puede beneficiar a Alemania. Ya hemos visto lo sensibles que son los brasileños. Durante este Mundial han llorado, y no sólo de pena, sino también de felicidad. Dan rienda suelta a sus emociones, y con eso demuestran que tienen los nervios a flor de piel. Debemos encontrar la manera de contrarrestar esa presión. Brasil juega en casa, pero Alemania cuenta con un equipo muy poderoso.
¿Es una ventaja que Loew disponga de jugadores que disputan ahora su segunda, tercera o incluso (en el caso de Klose) cuarta semifinal?
Contra los franceses, la gran ventaja fue sin duda la experiencia. Francia saltó al campo con un equipo joven sin apenas experiencia en grandes competiciones, mientras que en el equipo alemán hay muchos jugadores que han disputado ya 80, 90, e incluso más de 100 partidos con la selección y han participado en varias competiciones importantes. Competir con esa experiencia es siempre es una ventaja, y en ese aspecto Alemania es claramente superior a Brasil.
Es una situación que usted ha vivido varias veces en persona. ¿Cómo se preparan los jugadores ante una semifinal así?
No creo que se pueda generalizar. Es importante encontrar una distracción y no pensar exclusivamente en el partido. Pero es algo que a los jugadores les va a rondar siempre en la cabeza, claro, más que antes del partido frente a Francia, por ejemplo, porque ahora saben que se enfrentan a la selección a priori favorita; y encima, la selección anfitriona. Es una cuestión sobre la que además se incide mucho desde fuera. El jugador tiene que ser capaz de evadirse de eso.
¿Cómo acabará el partido contra Brasil?
No creo que nadie me lo tome a mal si barro para casa. Todos sabemos que va a ser un partido complicado, y está claro que nosotros no somos los favoritos, pero ganaremos por 2-1, y cuando digo “nosotros” me refiero a Alemania.
¿Qué le hace estar tan seguro de que Alemania será campeona?
Creo que hay que hacer una distinción. No tenemos que ser campeones del mundo: queremos y podemos ser campeones. Hasta ahora, el equipo ha conseguido cosas importantes. Ya está entre los cuatro mejores, y ahora todo es cuestión de detalles. La impresión que me ha dado hasta ahora es la de un equipo consolidado, estable y muy seguro de sí mismo. Su forma de moverse revela lo que piensan sus jugadores: “Muy bueno tiene que ser el equipo contrario para vencernos”. Derrochan seguridad en sí mismos. Evidentemente, en ataque pueden mejorar algunas cosas, pero lo que está claro es que se han fijado un objetivo: ganar el Mundial.
