El desborde de un canal ubicado en la zona de Ixtapaluca y Chalco provocó que más de 300 vecinos de esa zona del estado de México bloquearan durante más de seis horas ayer la autopista México–Puebla en ambos sentidos.
Las anegaciones ocurrieron desde el pasado domingo, afectando unas 600 casas, donde el agua alcanzó niveles por arriba de un metro, dejando inservibles muebles, aparatos electrodomésticos y otros enseres del hogar.
Además, el suministro de energía eléctrica quedó suspendido y hubo carencia de agua potable hasta este martes, cuando por presiones de la población funcionarios de Protección Civil y de la Secretaría de Salud del estado de México entregaron garrafones con el líquido potable y dotaciones de cloro.
Los damnificados estaban enardecidos porque desde las primeras horas en que ocurrieron las inundaciones dieron parte a las autoridades del gobierno que encabeza el priista Eruviel Ávila, pero no encontraron ningún tipo de respuesta.
Por esa razón, a pesar de la lluvia y los caudales de aguas negras que había la noche del martes, cerraron por cuatro horas la vía de peaje y ese martes hicieron lo propio a partir de las 8:30 y hasta pasadas las 14:30 horas.
Al filo de las 10 de la mañana, antes de que llegara el personal de Protección Civil y la Secretaría de Salud, arribaron varias patrullas con elementos de la Policía del estado de México, algunos de los cuales portaban armas largas. Posteriormente arribó un contingente de la Policía Federal. Sin embargo, en ningún momento hubo intervención de las fuerzas de Seguridad Pública, que solo se limitaron a permanecer a la expectativa y a orientar el tráfico hacia las pocas vías alternas que quedaron libres de la inundación.
Algunos reporteros de medios capitalinos que viajan en motocicleta calcularon que la fila de vehículos derivada de la protesta llegó a alcanzar no menos de 12 kilómetros en ambos sentidos de la carretera.
“¡Han muerto niños!”
Aunque los participantes en la obstrucción de la circulación vial no parecían muchos para las afectaciones que estaban causando a los viajantes, su enojo los mantuvo en su posición hasta que lograron de Caminos y Puentes Federales y del gobierno una minuta de acuerdo no solo para reparar los daños causados por el desbordamiento del canal, sino para volver a revisar la construcción de la obra, a la cual calificaron muchos como “un desastre”.
Así, mientras la mayoría de los damnificados se abocaron a sacar el agua de sus casas, tirar los muebles y recuperar lo poco que les quedó, la mayoría de los representantes de 14 colonias –entre las que se encontraban la Alfredo del Mazo, Culturas de México, 20 de Noviembre, Emiliano Zapata, Antorchistas, Unión de Guadalupe, Tres Marías, 13 de Abril, Jacalones y Covadonga –se dispusieron a tomar la autopista
A lo largo de la movilización, los vecinos recordaron que hace dos años hubo un desbordamiento que causó grandes pérdidas y que en esa ocasión los tes niveles de gobierno se comprometieron a hacer los arreglos que necesitaba el canal y no cumplieron.
Por esa razón, aunque su firmeza en el bloqueo pareció hasta cierto punto irracional a quienes se vieron afectados, ellos dejaron claro que no se iban a mover hasta que no hubiera un compromiso real de que esta vez sí habría soluciones permanentes en el canal.
“¡Por este canal, porque está mal hecho, han habido niños muertos y muchas personas que han perdido la salud!”, clamó entre sollozos una mujer.
