Eufrosina Cruz Mendoza, priista indigena, originaria de Santa María Quiegolani, Oaxaca, lanzó un llamado para trabajar con el objetivo de eliminar el matrimonio infantil en México, además de erradicar usos y costumbres, afirmando que esto contribuye a defender los derechos de las mujeres y elimina brechas de genero.
Mediante una presentación del libro “Los sueños de la Niña de la Montaña”, en el Teatro de la Ciudad de Puebla, Cruz Mendoza indicó que su texto se centra en la forma que salió adelante en su lucha contra el matrimonio infantil.
Haciendo énfasis particularmente en la forma de negarse a las costumbres de su comunidad, en la cual suelen contraer matrimonio desde los 12 años, sin embargo ella dejó de lado esto y decidió prepararse para dedicar su vida al ámbito político.
Mendoza sostuvo que actualmente se vive en una sociedad en la cual el simple hecho de nacer mujer significa tener una desigualdad, en su caso teniendo una sola opción a una muy temprana edad, la cual era casarse y tener hijos.
“No es normal que una niña se siga casando en este país a los 12, 14 años, hay más de un millón de niñas que se siguen casando bajo ese argumento, y lo hemos solapado, porque según son uso y costumbre. Pues no, eso se llama violencia, eso se llama trata, se llama abuso, y hay que poner el nombre a las cosas”, comentó.
Por el #DíaDeLaMujer el municipio de #Puebla y la Secretaría para la Igualdad Sustantiva de Género me invitaron a presentar #LosSueñosDeLaNiñaDeLaMontaña en el Teatro de la Ciudad; una mujer es tan poderosa como su pensamiento y su palabra. Por eso, si una puede, podemos todas. pic.twitter.com/f5fdLqx3fu
— Eufrosina Cruz (@EufrosinaCruz) March 11, 2023
La priista manifestó que uno de los peores sentimientos existentes en una niña es que otras personas ultrajen su cuerpo, pues eso se considera violencia.
De igual forma sostuvo que hay muchas mujeres con ganas de sobresalir, incluso retomó su ejemplo, mencionando que desde pequeña tenía que atender a sus hermanos, ir al campo y realizar más labores que la hacían invisible en su comunidad.
“No tener por qué ir al espacio público del pueblo, no tener derecho a jugar la canica, la pelota, porque mi delito había sido haber nacido niña, pero mi maestro Joaquín me enseñó que yo tenía voz, que yo no tenía risa, porque en mi entorno y en esa normalidad ni siquiera sabemos que tenemos voz, porque era yo invisible en mi entorno”, contó.
Para finalizar, sentenció que su vida puede servir como un claro ejemplo de las cosas que las mujeres no deben guardarse y sobre todo no puede seguir existiendo la violencia a las mujeres.
