Los habitantes de Cuautlancingo reprobaron los hechos violentos registrados en la iglesia de su localidad, misma que cerraron con candados y que está siendo resguardada por los mayordomos de la región.
El fin de semana que recién concluyó el párroco de la iglesia de San Juan Bautista, Mario Pérez, fue agredido y golpeado por fiscales, quienes le reclamaron no haberlos tomado en cuenta para la construcción de una capilla.
Por el momento, la iglesia se mantiene cerrada con candados y está siendo resguardada por los mayordomos y fiscales de la iglesia, quienes señalaron que el padre desde su arribo fue muy conflictivo y déspota.
Incluso aseguran que existen diversos oficios enviados al Arzobispado y a la secretaria de gobierno del estado, en los que se informó de la situación que padecían pero nadie les hizo caso.
Los quejosos sostuvieron una reunión con el arzobispado y advirtieron que no quieren de regreso al sacerdote Mario Pérez, por lo que las puertas del recinto seguirán cerradas hasta que se dé solución a su demanda.
Sin embargo, otro grupo de ciudadanos que llegaron a la iglesia a intentar hacer oración reprobaron la violencia contra el párroco, pues dijeron que los fiscales no son nadie para cerrar su templo.
Aseguraron que debido a que el padre no le dio el mando de la iglesia por eso lo golpearon, “y ahora queremos visitar a Dios y no podemos, el domingo estaban todos borrachos y se fueron en contra del padre”, refirieron.
