Cerrado a piedra y lodo, inservible y olvidado como uno más de los “elefantes blancos” que existen en Puebla y que está rescatando el gobierno del estado y su titular, Rafael Moreno Valle Rosas, se encuentra el edificio que albergaría en Puebla un Centro Internacional de Medicina (Cima).
El inmueble -de 4 pisos- está ubicado atrás de la Universidad Iberoamericana (UIA), plantel Puebla, en un terreno de alrededor de 5 hectáreas, y habría sido creado, se dice, para equipar a un hospital de talla internacional que nunca se llevó a cabo.
Nadie sabe nada al respecto, la información sobre el proyecto Cima es escasa y los guardias que custodian la puerta principal impiden el paso a cualquier persona que no se identifique como propietario del lugar.
Empero, me cuentan que en aquel espacio se proyectó edificar y equipar el hospital privado más importante del estado, mucho antes de la llegada del Hospital Ángeles a Puebla, propiedad del potentado empresario de los medios y del sector salud, Olegario Vázquez Raña.
Luego de haber obtenido un éxito rotundo con los Almacenes Vázquez, Olegario Vázquez, fundó el Hospital Ángeles, actual líder de la sanidad privada en México con 15 centros hospitalarios en todo el país.
Vale la pena recordar que Olegario Vázquez es, además, propietario y presidente del Consejo de Administración del Grupo Empresarial Ángeles, al que pertenecen las empresas Grupo Imagen y el Grupo Financiero Multiva. Es, también, dueño de las estaciones de radio, Reporte 98.5 e Imagen 90.5, del periódico Excelsior, de la cadena de televisión abierta Cadena Tres y de los hoteles Camino Real.
Sin embargo, lo que llama la atención es que el edificio al que se hace referencia no tiene un uso adecuado, por lo que sería bueno que el gobierno del estado interviniera para echar a andar el proyecto que se tiene parado desde hace ya varios años, algunos dicen que 20.
El proyecto Cima que se planeó para Puebla es un modelo parecido al que existe en Chihuahua, donde gracias a la visión empresarial de médicos inversionistas de la localidad y un grupo de extranjeros nació -en 1998- el hospital con el mismo nombre.
El nosocomio de aquel estado ha recibido varios reconocimientos como la recertificación, en dos ocasiones, como un “hospital de altas especialidades”, otorgado por el Consejo de Salubridad General, la más importante a nivel nacional.
También se ha hecho acreedor al reconocimiento de hospital de “Excelencia”, otorgado por la Asociación Mexicana de Hospitales Privados AC.
Se dice que en Puebla los socios inversionistas del Cima son más de 200, además de un grupo extranjero; sin embargo, no se sabe a ciencia cierta qué fue lo que pasó con aquel ambicioso proyecto de beneficio para la salud de la localidad.
Sería bueno que el gobierno del estado abordara el tema y explicara qué ocurrió con el proyecto Cima, con sus inversionistas; en qué condiciones se encuentra el citado inmueble, el terreno en que está asentado, las condiciones en que se vendió, si se donó o se regaló.
Ojalá alguien pudiera explicar quiénes son los responsables del proyecto, qué sucede y/o sucederá con el edificio, con el terreno asentado en la Reserva Territorial Atlixcáyotl; si tiene o no participación el gobierno en el tema, si es viable o no el plan de salud que se calculó para el Cima.
La historia, sin duda, es interesante y parece que aún tiene mucha cuerda.
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Otras Posdatas:
* Cuotas ilegales
El desorden y las arbitrariedades ciudadanas continúan en el Fraccionamiento La Calera. Además de la construcción de bardas, la colocación de casetas de vigilancia y de plumas que impiden la libre circulación en la zona, ahora, también se da el cobro indebido de cuotas obligatorias, las cuales, incurren en la ilegalidad.
Algunos vecinos del lugar no se han dado cuenta que ni las bardas, ni las plumas son una garantía de que la delincuencia, la más peligrosa, la organizada, no pueda ingresar a ese territorio de la capital.
Resulta que la regidora priista, Sandra Montalvo Domínguez, junto con su esposo, el ex diputado local y ex funcionario municipal, Jorge Alfonso Ruiz Romero, al parecer, están haciendo un jugoso negocio con el tema de la seguridad de La Calera.
Resulta que Jorge Alfonso Ruiz preside una asociación civil denominada “Asociación Civil Vecinos de La Cantera”, misma que organiza, cobra y administra las cuotas que se exigen por la seguridad que brinda en la zona una empresa privada.
La cuota es de 1,200 pesos mensuales y se aplica a 41 casas del fraccionamiento, así que, si Pitágoras no miente, se recauda una partida de 49,200 pesos mensuales que van a parar a las arcas de la dichosa asociación civil.
El problema está en que algunos de los vecinos están totalmente inconformes con la administración de esos recursos, toda vez que argumentan que a la empresa de seguridad privada sólo se le pagan 12 mil pesos mensuales.
Me cuentan que ya hubo una queja formal de los quejosos ante el ayuntamiento, toda vez que el dinero se les exige de la peor forma. En ese sentido, habría que cuestionarse qué tan legal es exigir cuotas que parecieran estar fuera de la ley.
Y es que legalmente nadie está obligado a pagar si no quiere. Empero, lo grave es que esto podría causar un nuevo conflicto entre los vecinos de La Calera y La Cantera, toda vez que ya, también, se cuestiona la representatividad y legalidad que tiene Jorge Alfonso Ruiz y la regidora, Sandra Montalvo, en la dichosa fundación.
Los vecinos inconformes con las cuotas de seguridad ya pidieron la intervención de las autoridades municipales a ver si así se logran poner las cosas en orden.
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