No es ciudadana la marcha convocada para el domingo; es parte de la histeria de la derecha
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La mayor parte de los organizadores, promotores y participantes que el próximo domingo acudirán –en Puebla— a la marcha de “El INE no se toca”, tienen una característica en común: no protestaron por el fraude electoral de 2018 en los comicios de gobernador en el estado y maquinado por el exmandatario Rafael Moreno Valle Rosas; tampoco cuando Felipe Calderón Hinojosa se robó la presidencia de la República en 2006 o cuando en 2012 “se fue la luz” y cuando regresó ya habían alterado los números para hacer ganar a Javier Lozano Alarcón una senaduría por la vía de la primera minoría.
Los que van a salir desaforados a gritar consignas contra la 4T y su proyecto de reforma electoral no son personajes que crean en y defiendan la democracia.
Atrás del pretexto de salir a defender el INE –el mismo que nunca vio los fraudes electorales de los últimos años–, se esconde otro propósito: la desesperación de la derecha de que no encuentra la vía, el resquicio, para socavar la popularidad del presidente Andrés Manuel López Obrador y el alto potencial electoral de la 4T.
Y es que quedan 18 meses para la próxima elección presidencial y 12 meses, para que la derecha tenga un despegue en los índices de intención del voto, pues en la actualidad está entre 15 y 20 puntos debajo de las fuerzas políticas lopezobradoristas.
Los cuatro años que han transcurrido del obradorismo ha sido la crónica histórica del desplome de las fuerzas políticas tradicionales de México. Por eso la derecha está entrando en la fase de la desesperación, de la histeria.
Son claros los números: cuando Andrés Manuel López Obrador empezó su sexenio había 12 gobernadores del PRI y 11 del PAN, así como dos del PRD, es decir la derecha en su conjunto tenía el control oficial de dos terceras partes de los territorios del país.
A partir de los comicios de 2018 y hasta la fecha, la 4T le ha arrebatado 22 estados a la oposición, mientras que Movimiento Ciudadano ha conseguido dos plazas de mucho peso: Nuevo León y Jalisco. Lo que ha empequeñecido la fuerza electoral de la triada del PRI, el PAN y el PRD, que por momentos son aliados y en otros, están fracturados.
Actualmente el PRI tiene 3 gobiernos estatales, con la salvedad de que en Durango el titular del Poder Ejecutivo es priista, pero su administración la formó con panistas.
El PAN se quedó con cinco estados y el resto, 22 entidades, son gobernadas por Morena, el PVEM y el PES, que son el bloque de la 4T.
Por eso “el cerebro” de la oposición, el empresario Claudio X González, ha diseñado una estrategia desesperada para intentar levantar a la derecha. Tiene tres fases muy claras:
La primera fue hacer un lado los nombres de los partidos, PRI, PAN y PRD, pues “apestan” mucho y alejan al electorado. Por eso inventó la agrupación Undid@s, que supuestamente es una expresión de la sociedad civil.
En realidad, son panistas, empresarios de la Coparmex y yunquistas, los que están atrás de Unid@s. Como es el caso de Puebla, en donde el orquestador es Moroni Pineda que, de manera burda, cuando le conviene es “un activista ciudadano” y en otros momentos, es diputado federal suplente del PAN.
La segunda fase es crear la falsa versión de que, después de la reforma electoral, el gobierno federa va a controlar las elecciones y se va a anunciar la reelección de Andrés Manuel López Obrador, quien en 2024 se va a convertir en “un dictador”, de la mano se los militares. Ese es el planteamiento fantasioso, alucinógeno, que se difunde en miles de cadenas de mensajes que circulan en redes sociales.
Y la tercera, es crear un clima de miedo, de zozobra, para que la gente en 2024 salga a votar por el “terror” de que en México ya se vive en una dictadura.
Esos planteamientos desnudan que la derecha no tiene líderes para tener un candidato fuerte en los comicios de 2024.
Que el PAN está renunciando a competir voto por voto, y está optando por espantar a la población.
Todo eso es reflejo de que no funcionaron las anteriores estrategias de difundir que venezolanos y cubanos estaban invadiendo México, a través del nuevo aeropuerto Felipe Ángeles; o que ya iban a cerrar todas las iglesias y se expropiarían las empresas grandes, entre otras tantas falacias.
La derecha está optando por la histeria, en lugar de presentar un mejor proyecto de gobierno que la 4T.
