¿Saldrá la corcholata del barbosismo?
Miguel Barbosa
Para que Puebla no se quede atrás en la sucesión adelantada, que inició en la esfera nacional propiciada por el propio presidente Andrés Manuel López Obrador, el gobernador Miguel Barbosa Huerta dio, en su conferencia de este lunes, el banderazo para quienes aspiren a relevarlo dentro del partido Morena.
A diferencia del inquilino de Palacio Nacional, el mandatario estatal evitó mencionar un listado de perfiles que, asegura, cuentan con “enormes capacidades”, para buscar la posición que dejará en diciembre del 2024.
Barbosa no ha ocultado sus críticas hacia Ignacio Mier Velasco, coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados y un prospecto para buscar la candidatura a Casa Aguayo. Ayer mismo consideró que no puede pensar cómo alguien con tantas vinculaciones —por presuntas operaciones financieras dudosas--- quiera ser gobernador.
Y del senador Alejandro Armenta Mier, no se le ha escuchado algún comentario que pueda entenderse como un espaldarazo o deferencia política que permita suponer que lo mire como un buen perfil para sucederlo. Esto, aunque el expriista, desde que inició el año le ha dedicado varios halagos al gobierno estatal.
Por el contrario, recientemente el gobernador criticó aquella cabalgata que realizó Armenta Mier con los Morales Flores y Morales Martínez, de historial priista y más recientemente morenovallista.
Hasta este lunes se percibía una guerra de dos aspirantes para hacerse de la candidatura morenista a la gubernatura y sonaba extraño que el gobernador desgastara discursivamente ambas posibilidades.
Si atendemos la lógica de sus palabras, en las que exhorta a integrantes y no integrantes de su gobierno a levantar la mano y den a conocer de manera pública sus aspiraciones, para no estar en desventaja de los dos perfiles que llevan tiempo haciendo carrera para ese fin, la apuesta del barbosismo estará encaminada hacia la construcción de una tercera opción.
No descarte que, a la usanza de los presidenciables, de las corcholatas de López Obrador, este fin de semana, en día no hábil, los cercanos al gobernador atiendan el llamado para mostrarse públicamente como interesados a gobernar desde Casa Aguayo.
La urgencia es clara. “Que ya se expresen frente a la sociedad con su deseo de participar”, dijo el titular del ejecutivo estatal cuando falta un año y 11 meses para que los poblanos acudan a las urnas.
Así que el tablero político está puesto, solo es cuestión de que las piezas levanten la mano para que entren al juego que, de entrada, compita a Mier y Armenta y de paso posicione prospectos necesarios para la alcaldía de Puebla, senadurías o diputaciones federales y locales.
No es cosa menor, en términos políticos, que este posicionamiento lo hubiera realizado a tan solo a tres días de que los gobernadores emanados de Morena se hubieran reunido con el presidente López Obrador, para tratar asuntos que no fueron revelados. En una de esas hubo venia o hasta indicación para encender motores para los comicios que también tendrán la sucesión presidencial.
