PAN-PRI, alianza en riesgo
Foto: Archivo.
¿Qué pasó entre los dirigentes de los dos principales partidos políticos opositores a Morena, PAN y PRI, que no pudieron ponerse de acuerdo para ir en alianza en las elecciones extraordinarias de tres municipios poblanos: Santa Rita Tlahuapan, San José Miahuatlán y Teotlalco?
Augusta Valentina Díaz de Rivera, del PAN, y Néstor Camarillo Medina, del PRI, fueron incapaces de empatar intereses en tres contiendas de relativa baja importancia y dejaron con ello un mal sabor de boca entre quienes miran en la eventual unión de estas dos fuerzas políticas la posibilidad de derrotar a Morena en las urnas y sacarlo de la gubernatura.
La apuesta por ir solos en esos comicios parece un asunto menor, pero no lo es. A nivel nacional se cocinan asuntos que podrían cambiar el tablero de las coaliciones a favor del partido presidencial, de cara al 2024.
Por iniciativa de algunos actores de Morena y en el contexto de las negociaciones para conseguir la aprobación de la reforma energética se tienen puestos los ojos en el partido tricolor, en perjuicio del blanquiazul y sus posibilidades de salir victorioso en las próximas elecciones estatales.
Si Acción Nacional desprecia al PRI, como lo hizo este año para tres contiendas presuntamente carentes de importancia, el tricolor podría ceder al cortejo de los morenistas y dejarlo solo para los comicios que vienen.
Antes de las elecciones extraordinarias, que se llevaron a cabo el pasado domingo, el PAN dio cambios bruscos de actitud que sorprendieron a los integrantes del Comité Directivo Estatal del PRI.
Los blanquiazules celebraron una comisión permanente en la que acordaron repetir la coalición electoral del 2021, con el PRI y con el PRD, pero al poco tiempo hicieron otra para deshacer esos términos y asentar que sería más conveniente competir de manera individual.
Luego Díaz de Rivera declaró a los medios que para la elección de gobernador de 2024 no veía perfiles competitivos en el PRI, lo que es muy cierto, pero no se tiene que decir, por mera cortesía política.
Camarillo levantó cejas desde su oficina y respondió como tenía que hacerlo, al afirmar que en su partido no solo había perfiles para ganar Casa Aguayo, sino para triunfar en todo lo demás.
Después vinieron los comicios, el PAN no pudo llevar candidato en Teotlalco y el PRI se hizo de dos victorias, una en ese municipio del sur del estado, colindante con Morelos, y otra en Tlahuapan.
En medio de la algarabía, el presidente del PRI le devolvió la bofetada al PAN.
“El PRI puede competir y ganar solo”, expresó desde la sede de la 5 Poniente, el lunes, con resultados en la mano, en un claro mensaje a Díaz de Rivera y esos panistas que la obligaron a negar la alianza en esta ocasión.
Las tres extraordinarias habrían servido para generar buenas condiciones de unidad hacia el futuro, pero, si no pudieron ponerse de acuerdo en tres municipios, cómo le harán en 2024, cuando sean 217, 26 distritos locales, la senaduría, diputaciones federales y, la joya de la corona, la gubernatura.
Mientras tanto, un aspirante a gobernador de Morena está volcado en sus planes para llevar de aliado al PRI en la sucesión.
Si consigue que ese partido se sume a la aprobación de la reforma eléctrica, dice, lo hará también en la elección de gobernador.
Twitter: @jorgerdzc
