Todos necesitan el apoyo del gobernador
Foto: Archivo.
La elección del 2024 en nada se va a parecer a la del 2018, las circunstancias han cambiado mucho en tan solo cuatro años y todavía falta mucho para que se den los tiempos de las definiciones.
Lo que es un hecho, es que López ya no estará en la boleta y que su figura, aunque, aún es fuerte ante un cierto segmento de la población, también lo es, que se ha desgastado entre un buen porcentaje de simpatizantes, que salieron a votar por su propuesta en el ya lejano 2018.
Sin López en la boleta, es inminente que el peso de la elección presidencial correrá a cargo de los gobernadores emanados de Morena, los cuales actualmente suman un total de 18, más las que se puedan sumar en este año, tal vez dos o hasta cuatro más.
Los gobernadores de Morena se van a convertir, sin duda, en el fiel de la balanza y tendrán una influencia muy importante rumbo al proceso de sucesión presidencial, si bien, no para designar al candidato presidencial, si para condicionar su apoyo a quien resulte el favorecido por el tabasqueño.
De esta forma, ya sea Claudia Sheinbaum, la favorecida, o Marcelo Ebrard, algunos de los dos punteros en la batalla por la candidatura, cualquiera de ellos, tendrán que negociar con los gobernadores su apoyo, ya que por sí mismos, difícilmente van a poder ganar la elección, pese a la popularidad de López y el importante número de seguidores que mantiene.
La consulta popular, a realizarse el próximo 10 de abril, será un muy buen termómetro para medir los alcances de los 18 gobernadores emanados de Morena, entre ellos el mandatario poblano, Miguel Barbosa.
Ahí se podrá medir de manera clara su capacidad de poder movilizar personas a favor del proyecto del presidente, ya que difícilmente la población por sí misma va a participar en este ejercicio, el cual no llama la atención de nadie.
Luego entonces, podremos medir de manera real, la capacidad de movilización y el ejército real, con el que cuenta el tabasqueño en cada entidad.
Ya de por sí, el ejercicio realizado para recaudar las firmas para solicitar la revocación de mandato no fue lo suficientemente exitoso, por más que se buscó ensalzar el número de firmas adquiridas durante este proceso, el cual a duras penas alcanzó los más de 2 millones requeridos y eso que hasta los muertos firmaron y se recurrió a una decena de triquiñuelas detectadas por el INE.
Reitero, todas estas circunstancias hacen que cada día más Morena, dependa de la operación de sus gobernadores, como en los viejos tiempos del PRI, en donde los “señores feudales” cobraban cada vez más importancia en la medida en la que el ejecutivo federal perdía fuerza.
El caso de Morena es aún más dramático que la del tricolor, ya que no han podido consolidarse como un partido sólido y generar una estructura propia, en eso fracasaron tanto Yeidckol Polevnsky como Mario Delgado, de ahí su necesidad de tener que importar candidatos, principalmente del PRI, para poder respaldarse a través de la estructura de este partido.
Puebla es el mejor ejemplo de esta situación, Morena ha sido incapaz de generar cuadros competitivos, salvo honrosos casos, ha sido la complicidad priista y lo que queda de la estructura de este partido, lo que le permitió a Morena, quedarse con la gubernatura en el 2019 (elección extraordinaria) y en el 2021, en la elección federal, en donde el tricolor terminó por entregar todos los distritos federales y en la capital locales, que le tocaron como parte de la coalición con el PAN y con el PRD.
En resumen, Morena, rumbo al 2024, necesita más que nunca a sus gobernadores para que puedan cargar con el peso de la elección y eso sin duda lo saben todos los personajes que han arribado al poder de la mano de este partido, a partir del 2018 y hasta la fecha.
A eso me refería la semana pasada, cuando en este mismo espacio hablamos de que el gobernador Barbosa tenía todos los hilos del poder en la mano y que, aunque no tiene en la mente imponer a su sucesor, la situación se le pone bastante favorable, tanto para vetar a quien considere necesario y porque no, hasta para tratar de negociar posiciones. ¿Hasta la candidatura a la gubernatura? Porque no.
Sea quien sea el candidato, va a necesitar del apoyo de los gobernadores y eso que la oposición y sus candidatos, dejan por supuesto mucho que desear.
Twitter: @riva_leo
