Nuevo delegado en Morena es para meter orden al partido rumbo a 2024
La designación de Marcos Rosendo Medina Filigrana como delegado con funciones de presidente de Morena tiene como propósito central el poner orden en esta fuerza política; darle estabilidad y funcionalidad, así como restablecer la relación entre el partido y el titular del Poder Ejecutivo estatal, Luis Miguel Barbosa Huerta.
Visto de otra manera es un movimiento ordenado desde Palacio Nacional tendiente a preparar la elección de 2024, que abarca la renovación de la Presidencia de la República, el Congreso de la Unión, la gubernatura y los ayuntamientos de Puebla. Y en ese sentido, se ha valorado que la entidad poblana es un punto vulnerable para la 4T por la desarticulación que se tiene en Morena.
Puebla es el quinto estado que más votos aporta en una elección presidencial y, por ende, se ha considerado prioritario el frenar el desorden institucional que priva en el Partido de Regeneración Nacional.
El nombramiento de Medina Filigrana no debe verse como el de un funcionario más del partido, sino debe observarse que se está mandado a Puebla a un político de Tabasco –la tierra del presidente Andrés Manuel López Obrador– que es parte del círculo político del actual secretario de Gobernación federal, Adán Augusto López Hernández.
Medina no es necesariamente un hombre de confianza de Adán Augusto López, pero si lo es de José Antonio de la Vega Asmitía, quien es el jefe de la Oficina de la Secretaría de Gobernación federal y el brazo derecho del titular de esa área del gobierno de la República.
Se sabe que previo a la designación del nuevo delegado, se hizo una valoración de la situación que guarda Morena-Puebla y el dictamen fue: que en el partido se vive un monumental desastre.
Principalmente por el desorden que provocó Carlos Evangelista Aniceto, quien estando al frente de dicha fuerza política generó una crisis mayúscula, que se traduce de la siguiente manera:
Hay una ruptura total entre el partido y el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta, como consecuencia de que Morena se ha manejado como un patrimonio particular de sus últimos dirigentes, entre ellos Evangelista y Edgar Garmendia de lo Santos, que no han tenido la más mínima noción de que es la 4T.
Dicha fuerza política ha estado alejada del trabajo legislativo local y federal, así como de la labor de los ayuntamientos morenistas. Por eso, ningún representante popular o los alcaldes se acuerdan de la existencia de Morena-Puebla a la hora de tomar decisiones.
Y por último, Morena no tiene ningún impacto en los procesos de opinión pública de Puebla. Es una agrupación ausente en el debate político y de la discusión de los asuntos públicos.
En ese sentido, ha trascendido que las órdenes que se le han dado a Marcos Rosendo Medina es intentar en lo más que se pueda, el darle funcionalidad a Morena, así como restablecer la relación del partido con los gobernantes morenistas, pero cuidando evitar que ese trabajo se haga en beneficio de alguna de las facciones que hay en dicha fuerza política.
Es decir, se le ha pedido a Medina Filigrana que no se le acabe vinculando con los aspirantes a ser el candidato de Morena a la gubernatura en 2024, como son los casos de Alejandro Armenta Mier, Ignacio Mier Velasco y Claudia Rivera Vivanco.
Es uno de los “francesitos”
Marcos Rosendo Medina Filigrana es abogado egresado de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco y tiene un par de posgrados, en Ciencias Políticas y Derecho Constitucional, por la Universidad de París, Francia. Por esa razón se le conoce por ser parte de los llamados “francesitos”.
Cuando el tabasqueño Arturo Núñez Jiménez fue alto funcionario del gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León logró que varios políticos jóvenes de su estado, entre ellos Medina Filigrana, fueran mandados a estudiar en Francia y de ahí es que es nació el mote de los “francesitos” para los beneficiarios de esas becas.
A la par de que Arturo Núñez dejó el PRI e ingresó al PRD, partido que le permitió convertirse en senador y gobernador de Tabasco, Medina también ingreso al instituto del sol azteca y se convirtió en cercano al movimiento de Andrés Manuel López Obrador.
En 2007, sin ser periodista se convirtió en director del periódico La Verdad del Sureste, el cual es un medio de comunicación abiertamente simpatizante de López Obrador. En esa responsabilidad apenas duró un año.
Cuando López Obrador dejó las filas del PRD, luego de la elección presidencial de 2012, Marcos Rosendo Medina se alejó del primero y se quedó militando en el PRD, en donde se convirtió en legislador y fue dirigente de esa fuerza política.
Siendo diputado federal por el PRD se destacó porque votó a favor de la reforma energética de Enrique Peña Nieto, que mereció un airado reclamo –en un programa radiofónico—de Octavio Romero Oropeza, actual director de Pemex en el gobierno de la 4T.
Pese a su ruptura con López Obrador, en 2017 limaron asperezas e ingreso de nueva cuenta al movimiento lopezobradorista, en donde se volvió a convertir en diputado federal, secretario de Gobierno del Poder Ejecutivo de Tabasco –en el mandato de Adán Augusto López Hidalgo—y ahora, es parte de un grupo político que impulsa a Juan Antonio de la Vega Asmitía para que sea el candidato de Morena a gobernador de la entidad tabasqueña en 2024.
