El Grueso Expediente del Sobrino de Monsieur Bartlett
Claudia Rivera y Rodrigo Abdala son dos vidas paralelas que reflejan como pocas los sueños y las pesadillas.
De la primera ya hemos hablado hasta el hartazgo.
Hablemos, pues, del segundo.
Abdala llegó como súper delegado a Puebla y tiró del primer paria que creyó digno de ser parte de su equipo: Eliseo Ramos Durán, hijo del Notario Público 2 de Huachinango.
Ramos Durán es un personaje gris de quien no se cuentan buenas cosas a su paso como juez.
Tampoco hay nada digno que contar en su tránsito por la delegación de BIENESTAR en Puebla.
Ante la ausencia de buenos cuadros, Abdala fue superado por Mario Monterrosas Alonso, quien salió de su delegación para convertirse —durante el interinato—en el titular de la Secretaría del Bienestar.
Pronto comenzó a infiltrar personajes suyos en cargos claves de la Delegación.
Es en ese contexto que llega Vida Inés Vargas Cuanalo, actual titular de la Súper Delegación.
Primero enfrentó a los integrantes de la turba abdalista, y ante la mediocridad y la actitud parasitaria de éstos terminó por quedar al frente.
Miguel Millán, recientemente destituido de la Jefatura de Recursos Humanos, le reprochó que ella no había sido parte del proyecto de la 4T y que tampoco se había despeinado en la refriega de la elección del lado morenista.
También la acusa de provenir del panismo.
Millán no fue el único en caer del castillo de los parias creado por Abdala.
Uno a uno fueron rodando las cabezas de los otros.
Ya no está el servil e ineficiente Cesar Addi.
Tampoco Iztac, Nicté y el resto de los Servidores de la Nación.
Sólo quedan las grandes tramas de la corrupción y el desaseo.
Ah: y las ridículas anécdotas que los retratan brutamente.
Hoy, la Súper Delegada se queja del “desmadre” —es textual— que le dejó Rodrigo Abdala: una delegación sin ley, con severos retrasos, y poblada de gente sin preparación ni vocación de servicio.
¿Qué decir del área administrativa y sus notables vicios?
¿O de las decenas de “aviadores” que dejó el sobrino político de Manuel Bartlett?
Tanta revolución social, para nada.
Tanta 4T, para maldita la cosa.
Tantos programas sociales, para que Abdala y sus parias sólo vieran por ellos.
Por ellos y sus protegidos.
Algún día llegará al escritorio del presidente López Obrador un grueso expediente sobre el inoperante que en poco tiempo ya empezó a fracasar —muy penosamente— en su actual encomienda.
Que su tío político lo redima.
