La Mamá de Claudia Rivera es quien Busca Dirigir Morena
Foto: EsImagen
Todos juran que Claudia Rivera Vivanco está en campaña por la dirigencia estatal de Morena en Puebla.
Si nos basamos en lo que parece —que es el viejo espíritu de la política mexicana—, es doña Eloísa Vivanco —madre de la presidenta municipal— la que está en campaña.
Es ella la que figura, inevitablemente, al frente del grupo.
Es ella la que dirige el discurso principal.
Es ella la que está al centro de las fotos.
Es ella la que diseña la estrategia a seguir.
Claudia Rivera, en cambio, guarda un curioso bajo perfil, muy lejano al de la personalidad que ha venido forjando desde aquella campaña a la alcaldía de 2018.
Fuentes ligadas a Morena juran que en aquella ocasión la candidata más visible era doña Eloísa.
Ella era la más morenista de todas, la de los contactos nacionales, la compañera solidaria de AMLO en los plantones, la que jalaba a sus hijos a los mítines.
Cosa curiosa: cuando fue su hija la elegida, ella se retiró a un segundo plano.
Lejos de llenar el ayuntamiento de recomendados —como lo hizo abrumadoramente Andrés García Viveros—, la señora Vivanco se dedicó a cultivar las amistades nacionales.
Y aunque estaba en desacuerdo con la voracidad de García Viveros —a quien cuidó como una madre en la adolescencia de éste—, jamás externó una queja.
A unas semanas de que concluya su encargo al frente de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia, Eloísa Vivanco ha iniciado giras por la Mixteca, la sierra norte y otros municipios como Tecamachalco.
Es cierto: Claudia Rivera la ha venido acompañando, pero, insisto, en un segundo plano.
Busca no quitarle luces a su madre.
Por ello se coloca atrás o se sienta a las orillas de lo que parece ser el presidium.
En esos actos, saca una libreta y escribe algunas cosas de los que ahí se dice.
No parece ser alguien que esté en campaña.
Cosa curiosa: toma la palabra pero para secundar los dichos de su madre.
Y algo más: no viaja con la parafernalia que acostumbra en otras circunstancias.
Es decir: la Suburban prieta, los guaruras, las auxiliares, etcétera.
Acompañan a Eloísa Vivanco los morenistas duros, esos que se sienten dueños del partido: los que son capaces de elaborar discursos de hasta seis horas.
En la política mexicana, desde siempre, lo que parece es.
Y aquí parece estar pasando otra cosa.
El Depredador. Tiene dos o tres semanas que Polett Espinoza es quien opera todo lo que Andrés García Viveros necesita del Ayuntamiento.
Por ejemplo: ella es quien está pidiendo los expedientes documentales a las personas más allegadas a Claudia Rivera Vivanco y García Viveros, así como los de sus secretarios amigos y de confianza para dejarlos basificados.
Como el hipócrita lector lo leyó: basificados.
Bonita herencia le dejarán al próximo ayuntamiento.
Nadia Mayorga, encargada de Recursos Humanos de Presidencia, está asesorando a las personas sobre lo que tienen que cubrir y decir, una vez que están fuera de tiempo para el trámite.
Pamela Galindo, ex novia de quien está señalado de haber hostigado sexualmente a una chica, atiende otros
temas pendientes e igualmente importantes.
La maquinaria, pues, goza de cabal salud.
García Viveros, faltaba menos, la tiene trabajando a todo lo que da.
La Ruptura. Cada vez es más notorio el distanciamiento entre René Sánchez Galindo de Vilchis —ex secretario de Gobernación del ayuntamiento de Puebla— y la presidenta municipal.
Los desencuentros han sido notables.
Hoy, quien se siente con fuertes ligas nacionales —léase: Jesús Ramírez, director de Comunicación Social de AMLO—, sigue insistiendo en que perdió ante Mario Riestra el pasado 6 de junio debido al “pésimo trabajo” de su ex jefa.
La liga ya se rompió.
Incluso es por sus propios méritos —cree tenerlos— que dice que llegará a la delegación de la CONAGUA en Puebla.
Vamos a ver de qué está hecho.
Por cierto: hace unas semanas hizo algo sumamente cómico: me empezó a seguir en Twitter y de inmediato se arrepintió.
Lo malo es que quedó grabado en el caché.
O como se diga.
