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En el sindicato de burócratas viene la revancha de los reprimidos por el morenovallismo

Foto: EsImagen

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La relevancia de la próxima renovación de la dirigencia del Sindicato de Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado es que es un intento de cobrar revancha por ocho años de represión morenovallista, pues desde 2013 se les quitó a los burócratas el derecho de elegir libremente a sus representantes gremiales y se castigó con despidos o proceso penales a quienes buscaban competir por los cargos de dirección.

Aunque faltan unos cuatro meses para el cambio de la dirigencia, hay mucha efervescencia en el Sindicato de Burócratas por el proceso electoral que se avecina y que es proporcional al tamaño del agravio provocado por el morenovallismo. Hay un fuerte deseo de que ahora si se permita el cambio del Comité Ejecutivo con la participación de los trabajadores.

Los abusos iniciaron en octubre de 2013, cuando llegaba a su fin el mandato de Héctor Posadas Manzano como secretario general, quien había sido elegido como un dirigente a modo del gobierno de Mario Marín Torres y cuando en 2011 inició la gestión de Rafael Moreno Valle Rosas entró en estado de pánico, por lo que no mostró el más mínimo sentido crítico contra la nueva administración.

Eran tanto el malestar contra Posadas Manzano, que había 12 aspirantes a ser candidatos a la secretaría general, ante la imposibilidad de que surgiera una planilla de unidad.

Ante ese escenario, entre los días 22, 23 y 24 de ese mes, desde la Secretaría General de Gobierno en ese entonces estaba a cargo de Luis Maldonado Venegas se ordenó el despido de 11 de los 12 aspirantes a ser candidatos.

A los domicilios de cada uno de los sindicalistas llegaron notificadores del gobierno del estado para comunicar los despidos, sin nunca sustentar el motivo para el cual eran rescindidos de las nóminas oficiales.

El primer día fueron dados de baja Martha Rodríguez Salinas, Laureano Galindo y Miguel Ángel Carreón Barranco, quienes eran los aspirantes que gozaban de mayor popularidad y posibilidades de ser candidatos fuertes.

Al día siguiente, de la misma manera ocurrió con Leticia Margarita Sánchez Estévez. Y en el día 24, se despidió a los 7 aspirantes restantes.

Todo eso se hizo para que hubiera una candidata única: Rosalía Barranco Hernández, quien desde la Secretaría General se le citó y se le dio la orden de ser la dirigente sindical. Como si fuera una encomiendo administrativa más.

Por eso esta mujer –un año después– cuando en una asamblea sindical llovían las denuncias de cientos de despidos injustificados ordenados por el morenovallismo, esta mujer en lugar de ponerse de lado de sus representando, exigió a los agremiados: “respeten la investidura del señor gobernador Rafael Moreno Valle”.

La dirigente vivió aislada su mandato sindical, sin tener contacto con sus representado y cumplió al pie de letra las órdenes –que le dieron desde la Secretaría General de Gobierno– de desactivar al sindicato para que no hubiera un obstáculo en los miles de despidos de burócratas que ordenó Moreno Valle.

Años más tarde, ya en la gestión de José Antonio Gali Fayad se volvió a imponer a la secretaria general del sindicato en la figura de Virginia Socorro Meza Cruz, sin que hubiera la participación de los trabajadores de los tres poderes públicos del estado

A Meza Cruz le tocó lidiar con un paquete de mil 500 despidos de trabajadores de base –los últimos que hubo durante el morenovallismo—a quienes les negó todo apoyo del sindicato, bajo el argumento infantil: “Te corrieron antes de que me hiciera cargo del sindicato y entonces ya no me toca ayudarte”.

Al igual que su antecesora, Meza Cruz ha dirigido el sindicato evitando todo contacto con los trabajadores que dice representar.

Ahora quiere ampliar su mandato dos años más, bajo el argumento de que la emergencia sanitara impide realizar un proceso electoral en tiempo y forma.

Sin embargo, ahora las cosas son radicalmente diferentes, por dos factores muy relevantes:

Se sabe que el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta ya mandó el mensaje a todas las corrientes internas del sindicato de que no tiene un candidato para renovar la secretaría general.

Y el segundo, es que ha surgido una poderosa corriente interna, denominada Movimiento por la Democracia, que es encabezado por Martha Rodríguez Salinas.

Es decir, por la misma sindicalista que en 2013 fue despedida por reconocer que quería ser candidata a la secretaría general del sindicato.

Por eso en la organización gremial se respira un fuerte olor a revancha.