Bandas siembran el miedo entre alcaldes salientes y entrantes de la Sierra Norte
Cultura Colectiva News
Si algo inunda de miedo a los alcaldes salientes y los ediles entrantes del noreste del estado son el grupo de bandas de asaltantes y principalmente secuestradores que han convertido en su nicho de poder el nudo carretero que comunica a Puebla con Hidalgo y Tlaxcala, principalmente en el tramo Tlaxco–Tejocotal, pues nadie puede frenar su acción en la cual lo mismo han plagiado a autoridades locales, empresarios y personajes muy conocidos de la Sierra Norte.
La percepción que domina en las regiones de Zacatlán, de Chignahuapan, de Tetela de Ocampo y de Huauchinango es que los grupos policiacos de Puebla, Tlaxcala e Hidalgo estarían coludidos con dos poderosas bandas de secuestradores que desde hace cuatro años dominan esa región, sin que nadie les pueda poner un freno. Pese a que ya es muy notorio su actuar.
Al principio eran bandas que conducían de noche o en horas poco concurridas de esas carreteras, que son fundamentales para comunicar a la Sierra Norte con la capital poblana y la Ciudad de México.
Sin embargo, de algunos meses para acá su proceder ocurre a cualquier hora del día y sin temor a que sus integrantes sean vistos en los movimientos de interceptar vehículos, amagar a los conductores y plagiarlos. O en otros casos, llevar los camiones de mercancías a bodegas en donde son descargados.
En un comienzo, dicen los que conocen del tema, la estrategia eran fingir accidentes carreteros o ponchar las llantas de los vehículos de las victimas.
Ahora, es común ver como son interceptados los automotores en movimiento y les disparan a sus ocupantes si no se quieren detener. La hora en que más se observa movimiento de dichos grupos delictivos son entre las 6 y las 7 de la mañana, así como después de las 6 de la tarde o cualquier hora de la noche.
Se dice que el origen de estas bandas es que antes se dedicaban al robo de combustible entre Puebla, Hidalgo y Veracruz. Pero cuando inició el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y se echó a andar una estrategia contra las redes de huachicol, optaron por mudarse el lucrativo negocio de los secuestros y robos a camiones de carga.
Y encontraron el nudo carretero que hay entre Puebla, Tlaxcala e Hidalgo, en el tramo Tlaxco-Tejocotal, que es una extensión de unos 38 kilómetros, el lugar idóneo para su actividad ilícita.
Es en esa parte donde habría ocurrido el reciente secuestro del empresario cervecero Omar López Moreno, del municipio de Chignahuapan, quien perdió la vida –su cuerpo fue localizado en el estado de Tlaxcala–, pese a que la familia intentó pagar su rescate y tardó tres días en denunciar su desaparición.
Otro caso celebre fue el edil priista de Zacatlán, Luis Márquez Lecona, quien en febrero de este año fue secuestrado en su camino hacia la ciudad de Puebla y su familia habría pagado una importante suma de dinero para conseguir su liberación. Hasta la fecha es un tema que el alcalde y quienes forman parte de su entorno prefieren no hablar, por el temor de represalias.
En otros tiempos hubiera sido imaginable que alguien se atreviera a secuestra y negociar un rescate de uno de los principales alcaldes de la Sierra Norte de Puebla. Ese plagio fue obra de quienes sabían que podían eludir la acción de las autoridades policiacas o de la Fiscalía General del Estado.
Este martes en Zacatlán, el edil electo de ese municipio, el priista José Luis Márquez Martínez, reunió a varios alcaldes del noreste del estado, junto con presidentes que están todavía en funciones. El objetivo del encuentro fue encontrar una solución a la ola delictiva de las carreteras de la región.
Una de las propuestas que se discutió, con presencia de representantes del gobierno del estado, es crear un cuerpo especial de 8 patrullas que recorren de día y de noche los tramos carreteros en donde ocurren los plagios, para intentar inhibir la acción de los grupos delictivos.
La mitad de las patrullas las comprarían los alcaldes y la otra mitad el Poder Ejecutivo, se habría planteado.
Los que conocen del problema opinan que, si no se investiga la participación de algunos mandos policiacos, poco se podrá hacer para frenar la ya muy larga y violenta ola delictiva de la región.
